La oclocracia, entendida como el gobierno de la muchedumbre o la turba, aparece aquí como una clave para interpretar la crisis política venezolana y la degradación institucional que, desde esta mirada, se profundizó tras la muerte de Hugo Chávez.
Chávez, carisma y populismo
La figura de Chávez es descrita como la de un liderazgo marcado por un fuerte carisma, rasgos autoritarios y un populismo desbordado, factores que dificultaron que fuera encasillado como dictador. También se le atribuye haber sostenido su proyecto político mediante un reparto amplio de recursos, junto con prácticas de consumo y gasto que reforzaron su influencia durante años.
La referencia a la oclocracia
En esa línea, se retoma la idea de Eduardo Fernández, quien ha definido la oclocracia como el gobierno de la muchedumbre y ha señalado que el país ha atravesado un modelo que debilita la institucionalidad por medio de la demagogia y la confrontación. La noción se ubica, además, dentro de las formas de gobierno que la tradición política griega consideró negativas, junto con la tiranía y la oligarquía.
La reflexión también asocia el deterioro político con la polémica alrededor de la muerte de Chávez y con la ausencia del acta de defunción. Según ese planteamiento, la noticia de su fallecimiento habría circulado como pólvora a finales de 2012, mientras que la versión oficial la fijó para el 5 de marzo de 2013, cuando se anunció el funeral de Estado en la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela.
