Los cambios y las señales de apertura promovidos por la dirigente chavista Delcy Rodríguez son de carácter estrictamente superficial, ya que el aparato de persecución y control se mantiene preparado para actuar ante cualquier disidencia, advirtió Sofia Macher, presidenta de la Comisión Internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Venezuela.

La estructura de control y las leyes vigentes

Durante una entrevista concedida a la agencia EFE en Ginebra, la representante del organismo internacional señaló que la situación actual funciona como una amenaza constante. Si bien se han producido modificaciones entre los máximos responsables de algunas entidades vinculadas a estas políticas, los mandos medios que ejecutan las acciones represivas continúan en sus puestos.

Asimismo, la experta destacó que las normativas orientadas a fiscalizar y limitar a la sociedad civil, así como a neutralizar a los sectores de oposición, conservan plena vigencia en el marco jurídico nacional.

Opacidad en cifras de detenidos y falta de garantías

En cuanto a la situación de los prisioneros políticos, la Comisión cuestionó la falta de transparencia gubernamental. Aunque desde el oficialismo se informó sobre la excarcelación de 800 personas al amparo de una ley de amnistía, las autoridades no han hecho públicas las listas con las identidades de los liberados. Ante esta opacidad, las estimaciones recabadas de forma directa con familiares y organizaciones locales sitúan la cifra actual de detenidos por motivos políticos entre 379 y 500.

Para la instancia internacional, un indicador contundente de que las garantías democráticas aún no están garantizadas es el escaso retorno de los ocho millones de venezolanos que emigraron, así como la permanencia en el exilio de los líderes opositores más representativos. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU evaluará próximamente la renovación del mandato de esta misión de investigación.