Difícil encontrar entre los 120 líderes mundiales que hablaron en la sede de Naciones Unidas una trayectoria vital y política tan singular como la de Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años y nacido en Garanhuns, Pernambuco.
La figura de su madre, en el centro del relato
En su décimo discurso ante la Asamblea General, Lula habló de soberanía, democracia y multilateralismo, pero también suele recurrir en campaña a pasajes íntimos de su vida. Entre ellos, destaca el papel de su madre, doña Lindu, a quien atribuye las lecciones que moldearon su carácter.
“Doña Lindu, analfabeta, madre de ocho hijos pequeños, tuvo el valor de dejar a mi padre. Vivía en una choza, sacó adelante a ocho hijos y transformó a Lulinha en esta cosa bonita que hoy les habla”, recordó el veterano político al arrancar, en agosto, su séptima campaña electoral.
El escenario fue un guiño nostálgico al pasado, en un estadio que antes arengaba a los obreros contra la dictadura.




