Antony Lamuño García llegará a sus 31 años el próximo 30 de junio dentro del módulo tres de la cárcel de Yare II, en Miranda, donde permanece detenido y a…
Antony Lamuño García llegará a sus 31 años el próximo 30 de junio dentro del módulo tres de la cárcel de Yare II, en Miranda, donde permanece detenido y a la espera de juicio por grabar con su celular un video durante una actividad encabezada por Nicolás Maduro en Caracas, según su familia.
La grabación que derivó en su detención
Lamuño García era militante activo y participaba en la movilización de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (Jpsuv). El 14 de abril de 2024 asistió a una actividad de la Milicia Campesina y, al ver llegar a Maduro, registró el momento con su teléfono mientras conversaba con un tío al que llaman «Show».
Esa palabra quedó guardada en el video que después publicó como estado de WhatsApp. Para compañeros de partido, ese contenido bastó para acusarlo de burla y alertar a las autoridades. Horas más tarde, fue detenido por funcionarios de la Dgcim.
De acuerdo con su familia, el joven estuvo cuatro días desaparecido hasta que su madre logró ubicarlo en la sede policial de Boleíta Norte, en Caracas. Al consultar con dirigentes locales del chavismo, la respuesta que recibió Vilma García fue, según relata, que estaba entre «los desaparecidos de la milicia» y que por algo se encontraban presos.
Los cargos y la audiencia
En un inicio, las autoridades le imputaron terrorismo, traición a la patria, bienes ilícitos y violación de zona de seguridad. Durante la audiencia preliminar del 27 de junio de 2025, realizada sin la presencia de su familia, el defensor público asignado le habría insistido en que aceptara los hechos para salir del proceso. Lamuño García no se declaró culpable.
Más tarde, la fiscalía retiró el cargo de terrorismo, pero añadió conspiración. Como presunta prueba de ese señalamiento, funcionarios presentaron una fotografía tomada de su cuenta de Facebook en la que aparecía junto al dirigente opositor Henry Ramos Allup. La imagen tenía 11 años de antigüedad y, según la información conocida por su entorno, el teléfono del joven era nuevo; aun así, para la Dgcim ese material sería el indicio que lo vinculaba con transmisiones en vivo para la oposición.
La vida en prisión y la espera de su madre
Desde septiembre de 2025, Antony permanece en Yare II, donde, de acuerdo con su familia, ha sufrido fuertes crisis gastrointestinales por la insalubridad del agua y la comida. Mientras tanto, su madre se mantiene cerca del penal, aferrada a un pequeño muro de concreto en los Valles del Tuy, lejos de su hogar en San Fernando de Apure.
Vilma García asegura que su hijo no es un delincuente ni un terrorista. Dice que es padre, hermano e hijo, y que su permanencia allí ha golpeado a toda la familia. También relata que la situación ha separado a sus tres hijos, de nueve, seis y dos años: el mayor migró a Colombia y la menor a Ecuador. Antony aún no lo sabe.
Cada vez que su hijo pregunta por ellos, Vilma le responde que están bien para no quebrarle el ánimo. «No me voy sin mi hijo», repite la mujer, que insiste en permanecer a las puertas del penal mientras se acerca un nuevo cumpleaños de su hijo tras las rejas.