El mandatario guyanés, Irfaan Ali, instó a las autoridades venezolanas a cumplir con el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la disputa territorial por la región del Esequibo, de acuerdo con los compromisos establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. Durante su intervención en el plenario de la Asamblea General de la ONU, el jefe de Estado expresó su expectativa de inaugurar una etapa de relaciones de buena vecindad que favorezca el desarrollo y la estabilidad regional.
La disputa por el Esequibo ante la ONU
La postura de Guyana responde a las declaraciones ofrecidas por Delcy Rodríguez ante la Asamblea General, donde defendió los derechos históricos del país sobre el territorio en litigio y aseguró que los entendimientos más perdurables surgen de negociaciones directas, al margen de organismos internacionales. La zona en disputa abarca cerca de 160.000 kilómetros cuadrados y destaca por su riqueza en recursos minerales y petroleros.
Mientras que Georgetown sostiene que la vía judicial en la CIJ llegó tras décadas de gestiones infructuosas que incluyeron comisiones mixtas y los buenos oficios del secretario general de las Naciones Unidas, Caracas ha cuestionado históricamente la autoridad del tribunal y ha reiterado que el conflicto debe resolverse de forma directa y sin intervención de terceros.
Antecedentes históricos del diferendo fronterizo
Las divergencias limítrofes se remontan al Laudo Arbitral de París de 1899, un mecanismo que otorgó la soberanía del territorio a la entonces Guyana Británica. Dicho laudo fue declarado nulo por Venezuela en 1962, argumentando la vigencia del Acuerdo de Ginebra de 1966. Por su parte, el gobierno guyanés sostiene que el arbitraje de 1899 constituyó una solución definitiva y acudió a la CIJ en 2018 para exigir la declaratoria de validez jurídica y carácter vinculante de aquella delimitación.
