Bill Gates planteó que la inteligencia artificial debería pagar impuestos para compensar la destrucción de empleos que, a su juicio, provocará la expansión de esta tecnología en Estados Unidos.
La propuesta que impulsó el debate
En una entrevista con The New York Times, Gates comparó el sistema de cotizaciones de los trabajadores con el reemplazo de personas por robots. “Si has despedido a un trabajador y has contratado a un robot para hacer ese trabajo, ¿por qué incentivas tanto la sustitución de la mano de obra humana que no le pides al robot que también cotice al fondo de pensiones?”, dijo.
El empresario también ironizó sobre la idea de que exista un “sindicato pro-robots” que haya logrado impedir que las leyes fiscales exijan aportes a las máquinas. Añadió otras advertencias sobre los riesgos del desarrollo descontrolado de los nuevos modelos de IA.
La discusión sobre la tributación de las actividades vinculadas a la IA lleva tiempo en la agenda, pero se ha intensificado en Estados Unidos. En los últimos meses, legisladores progresistas han presentado media docena de propuestas para reducir los beneficios fiscales a los laboratorios de IA o crear un impuesto específico para gravar su actividad.
Entre esas iniciativas figuran las de Greg Casar, Valerie Foushee y Sara Jacobs, quienes propusieron que las empresas de inteligencia artificial paguen tributos para financiar un programa de empleo destinado a compensar el impacto en el mercado laboral.
También Bernie Sanders planteó un impuesto único para las compañías de IA, que se pagaría en acciones hasta que el Estado acumulara el 50% del capital de esas empresas en un fondo soberano. Elizabeth Warren, por su parte, pidió reformar la legislación tributaria para gravar a las compañías del sector y a los centros de datos, además de imponer tributos por el consumo de agua y energía.
Otro demócrata, Mark Kelly, presentó una propuesta con tres nuevos impuestos: uno sobre los ingresos por publicidad digital, otro sobre el uso de IA en datos generados y otro sobre las ganancias extraordinarias de las empresas de IA. La recaudación iría a un fondo para mitigar el impacto de la tecnología en el empleo.
En paralelo, académicos y centros de pensamiento también han debatido alternativas. Algunas de esas propuestas van desde gravar los robots y la capacidad de procesamiento informático hasta aplicar tasas a los servicios digitales y al contenido generado por IA.