Diosdado Cabello o su programa Con El Mazo Dando difundieron al menos 57 desinformaciones desmentidas desde 2019, de acuerdo con una investigación de Cazadores de Fake News. En casi un tercio de esos casos, el contenido provenía de cuentas anónimas, falsos medios o cartas de supuestos informantes.

La investigación identificó 29 casos en 2024, año de la elección presidencial. Para el recuento, el equipo cruzó su archivo de verificaciones con una base de datos de transcripciones: analizó 494 de los 584 programas emitidos desde 2014. El procesamiento se hizo con apoyo de inteligencia artificial y revisión manual de periodistas.

Publicaciones anónimas y deslindes

El 7 de octubre de 2026, Cabello leyó en el programa una publicación de Global Census sobre una supuesta factura costosa de un restaurante en Panamá que habría pagado el equipo de María Corina Machado. Luego dijo: «¿Esto lo está diciendo el Mazo? No, esto lo está diciendo Global Census. Yo lo que hago es leer eso». La factura mostrada era una falsificación basada en el recibo de un pedido real, que no había hecho alguien del equipo de Machado.

La investigación contabilizó más de 200 expresiones como «no lo digo yo» y «yo solo leo» en las transcripciones revisadas. También señaló que Global Census difundió un sondeo sin valor estadístico que favoreció a Maduro Podcast y después publicó una encuesta presidencial con inconsistencias metodológicas y estadísticas, según Cocuyo Chequea. C-Informa vinculó esa estrategia con otras cinco pseudoencuestadoras.

Entre otros casos, Cabello leyó en enero de 2025 una falsa filtración sobre una reserva hotelera de Edmundo González Urrutia y su comitiva en Costa Rica; el programa siguió difundiendo el contenido después de que fuera desmentido. En 2021 también presentó como cierta una historia sobre supuestos lujos de Leopoldo López y Lilian Tintori en España, difundida inicialmente por una cuenta identificada como troll. En 2023, la investigación documentó seis publicaciones del programa que habían aparecido primero en una red de cuentas anónimas llamada La Fábrica de Desinformación.