En la infancia es común que los niños sufran de parasitosis, una situación debe detectarse y tratarse a tiempo para evitar consecuencias graves como la desnutrición y la anemia.
Un niño tiene la presencia de estos microorganismos en su malos hábitos de higiene como no lavarse las manos después de entrar al baño y antes de comer, cuando consumen agua contaminada y alimentos mal lavados, en especial, frutas y verduras y cuando se tiene contacto con mascotas que no son desparasitadas con cierta regularidad o con personas portadoras de parásitos.
Explica el pediatra Nicolás Cárdenas que cuando un niño tiene parásitos, los síntomas más comunes son:
-Dolor abdominal.
-Dolor de cabeza.
-Vómito repentino.
-Pérdida o disminución del apetito.
En ocasiones, el desgano o los cambios de temperamento en el niño podrían ser indicadores de que presenta este problema.
Ahora bien, sin el niño presenta alguno de estos síntomas es necesario llevarlo a su médico de cabecera, quien le practicará los exámenes clínicos completo que incluye, el análisis en laboratorio de una muestra de materia fecal para determinar su tipo y así el medicamento correcto.
Recuerde que jamás deberás automedicar al niño ni probar con remedios caseros ya que esto puede empeorar la situación y generarle más malestares y riesgos para su salud.
