Que el niño crezca junto a su tía es un valor seguro. Ser tía, o mejor, ser una buena tía para los sobrinos es garantía segura de que el niño tendrá en ella un referente, una amiga, un apoyo y una confidente. Y es que ellas disfrutan de los niños sin la presión de educarles.
1. Es consejera: puede ser buena mediadora cuando hay algún problema entre el niño y los padres, puede intermediar de forma desinteresada e intentar favorecer a todos, porque lo que quiere es el bien de todos.
2. Es psicóloga: la buena tía vive de cerca el día a día de la familia, conoce bien a sus sobrinos y sabe si están tristes, si necesitan un hombro en el que llorar o un oído para escuchar.
3. Es compañera de juegos y diversión: los padres a veces con el estrés de las obligaciones y deberes y dejan en segundo plano la diversión, por eso la tía es esa compañeras de juegos que pueden llevar al niño de viaje, al museo, al cine o a una divertida tarde de bolos.
4. Es amiga: y además esa amistad es desinteresada, no va a fallar al niño, estará siempre que la necesite y durará para siempre.
5. Es detallista: la tía siempre tiene ese pequeño regalo o una sorpresa para agradar al niño, ya sea porque es su santo, ha sacado buenas notas, o simplemente para celebrar que hoy es hoy.
6. Es canguro: los padres muchas veces recurren a los abuelos para cuidar a los niños si van a salir o no pueden estar en casa, y ellos les cuidan con amor, dedicación y cariño. Sin embargo, cuando el canguro es la tía… ella aporta ese punto divertido, loco e inolvidable a las tardes y noches con los sobrinos.
