Pitoquito

¿Sabes lo que nunca debes hacer en la mesa? Conócelo en este trabajo

Los buenos modales son esenciales para todos los seres humanos, las importantes normas de cortesía y comportamiento en la mesa se deben inculcar desde pequeño.

En esta oportunidad PITOQUITO y sus amigos te invitan a conocer las acciones que no debes realizar en la mesa, porque te dejarán como un niño mal educado.

 Los niños son muy impacientes y no nacen con las normas de cortesía aprendidas, por lo que papá y mamá  enseñarle a comportarse desde bien pequeño. Cuanto antes las conozca, más rápido será el aprendizaje

A partir de los 2 o 3 años, los niños empiezan a comer en la mesa con el resto de la familia, a la vez que empiezan a tomar parte en las celebraciones compartiendo con los adultos.

Y los niños, como corresponde a su edad, son muy inquietos y traviesos: se cansan enseguida, se quieren levantar a jugar, no obedecen cuando se les llama para comer, etc. Esto es normal, pero siempre hay que marcar unos límites, sobre todo cuando comemos con más gente o se está en un sitio público.

 

LO QUE NUNCA DEBES HACER

 

– Empezar a comer antes de que se siente todo el mundo. Es de muy mala educación comenzar sin que estén presentes todos las personas que se sentarán en la mesa, a no ser que la comida se pueda enfriar y estropear y los anfitriones así lo indiquen.

 

 

– Comer con la boca abierta o llena. A nadie le gusta ver los trocitos medio masticados de la boca de otro, pero tampoco es de buena educación llenarnos hasta arriba de comida y no poder ni masticar, y menos aún hablar con la boca llena o comer haciendo ruidos. Enséñale a comer pequeños trocitos. La comida nunca debe ser arrojada sobre el plato una vez que ha sido masticada.

 

 

– Jugar con la silla. Además de que sea de mala educación, es bastante peligroso si se cae, ya que se puede romper la barbilla o hacerse mucho daño en la espalda y el coxis. El niño debe permanecer bien sentado, con la espalda recta.

 

 

– Chupar los cubiertos. No se deben chupar los cubiertos, pero sobre todo el cuchillo, ya que además de quedar muy feo, también es peligroso.

 

 

– Interrumpir a otros mientras hablan. Esta es una norma esencial que debe cumplir no sólo en la mesa, sino siempre que esté presente en una conversación.

 

– Jugar con la comida. Es de mala educación hacer bolitas con la miga del pan, montañitas con el arroz… Los alimentos son para comer, no para divertirse con ellos.

 

– Poner los codos sobre la mesa. El antebrazo sí debe estar apoyado en la mesa mientras cortamos la comida y la cogemos, pero los codos no.

 

– Gritar o dar voces. Aunque a veces haya muchos invitados y sea difícil hacerse oír, no se deben pegar gritos durante la estancia en la mesa.

 

– Rascarse. Los niños son propensos a rascarse los brazos, la cabeza, etc. pero no es un gesto muy higiénico en un lugar lleno de comida.

 

– Tomar bebida sin limpiarse la boca. Antes de tomar el vaso para beber, es recomendable que se limpie la boca para evitar mancharlo de grasa y que se vuelva opaco de la suciedad.

 

– Bostezar. Si ha dormido mal o está muy cansado y no puede evitar hacerlo, enséñale a ponerse la mano delante de la boca o a hacerlo de la forma más discreta posible, no hace falta que su bostezo interrumpa las conversaciones.

 

– Hurgarse la nariz. Otra mala costumbre de los más pequeños, andar todo el día con el dedo metido en la nariz. Pero si siempre debe evitarse este gesto, más aún cuando se está comiendo.

 

 

– Quitarse los zapatos. Seguro que tus hijos tienen la manía de deshacerse de su calzado en cuanto se sientan en el sofá de casa o en el suelo para jugar. Pero a la mesa no debe estar descalzo. Si estáen casa y los zapatos le molestan o le hacen daño, ponle unas zapatillas de estar por casa.

 

– Levantarse antes de que acabe la comida. Los niños, en cuanto han comido, quieren levantarse a jugar, pero debes intentar que permanezca a la mesa hasta que haya culminado y a pedir permiso antes de irse.

 

 

CONSEJOS ÚTILES

Ante todo, debes darle ejemplo. Intenta poner en práctica todas las normas que le has enseñado. Los niños aprenden por imitación y le será más fácil aprenderlas todas si ve a sus padres cumpliéndolas.

No le enseñes todas las normas a la vez o le volverás loco. Debes ir poco a poco mostrándole cómo se come correctamente y corrigiendo lo que haga mal. Pero no le hagas una lista enorme de reglas, le parecerá imposible cumplirlas todas y se desanimará. 

No debes regañarle cuando haya más gente delante.

Felicítalo cuando vaya haciendo progresos. Un beso tuyo después de comer o un cumplido le harán más feliz que cualquier regalo del mundo.

No seas impaciente ni le grites si después de varios días enseñándole aún pone los codos en la mesa o mastica con la boca abierta. Cualquier aprendizaje requiere su tiempo.

Lo importante es que se creen unos hábitos a la hora de la comida y que tu hijo gradualmente vaya adquiriéndolos, sin agobios ni prisas puesto que al fin y al cabo, es todavía un niño. 

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