Pitoquito

Recomendaciones para educar sin maltrato

El respeto y el amor son bases en la convivencia de las familias, tanto padres con hijos como las parejas.

En la actualidad son muchos los estudios que han determinado como el maltrato afecta física y psicológicamente a los niños y como contrario a estas acciones la crianza con amor es la tendencia para educar niños empáticos, autónomos capaces de enfrentar las altas y bajas de la vida.

Pero ¿cómo lograrlo? ¿Cómo inculcar amor, respeto pero también disciplina sin morir en el intento?

 

 

Pitoquito y sus amigos conversaron con la psicóloga Vanessa Muñoz sobre el tema y presenta una serie de recomendaciones para lograr una crianza sin maltrato.

 

“Para criar sin maltrato debemos partir de la idea de que ningún método de crianza avala el castigo físico como parte del mismo (llámese modificación de conducta, crianza con apego, disciplina positiva, etc). No existe la «nalgada a tiempo», el «esto me va a doler más a mí que a ti» o el varazo bíblico para que siga el camino recto. El único aval del Castigo Físico es social, ese que se crea uno mismo para defender y justificar cualquier acto a pesar de que en la legalidad esté penalizado.

 

La especialista presenta 2 ingredientes perfectos para iniciarse en una crianza sin maltrato:

 

 

Empezar es difícil, los adultos no se acostumbran a ser empáticos con los pequeños.

1 Empatía significa colocarse (y tratar de entender) desde el punto de vista del otro. Ya si logramos esto tendremos un camino largo ganado, comprenderemos porque el niño llora cuando le quitamos el carrito o cuando lo alejamos de una actividad divertida.

2 Paciencia; los berrinches, las pataletas cansan! Tienen la cualidad de sacarnos de nuestras casillas… ¿Por qué? Porque es algo que está fuera de nuestro control y eso nos incomoda, nos da vergüenza el berrinche ya que asociamos ese «descontrol» a un pobre ejercicio de la paternidad. ¿Pero quién dijo que nuestros hijos tienen que ser «controlados»? Una cosa es educarlos, enseñarle límites y otra muy distinta es que los mismos cumplan nuestras expectativas al pie de la letra.

Precisa Muñoz que no hay recetas únicas las cuales aplicar en caso de que un pequeño tenga un comportamiento inadecuado, cada caso debe analizarse de forma individual para que las intervenciones a realizar sean fructíferas y van a depender de la edad, el contexto y la situación particular. Por eso es que SIEMPRE la indicación ante un problema conductual que se nos escapa de las manos es acudir a consulta especializada.

 

La psicólogo destaca que existen algunas pautas puntuales las cuales que se pueden  aplicar para que todo fluya mejor entre los niños y sus padres, sin tener que recurrir al castigo físico.

 

 

1 Anticipa las normas o límites, déjale saber a tu pequeño que es lo que puede y no puede hacer.

Se congruente; una cosa es flexibilizar los límites y otros es aplicarlos a conveniencia.

3 Considera los berrinches y los malos comportamientos como una oportunidad de MOSTRARLE cómo hacer bien las cosas.

4 Más que castigos, pensemos en consecuencias lógicas. Si nuestro niño no quiere hacer la tarea y luego es su tiempo de televisión, pues es lógico que tenga que usarlo para culminar sus deberes ¿no?.

5 En niños pequeños, tenemos que PREVENIR. No podemos esperar que un pequeño de 9 meses entienda que la cocina es un lugar peligroso.

6 Re-dirige la conducta. Los peques estarán más dispuestos a reflexionar si les brindamos la posibilidad de intentarlo nuevamente en lugar de regañarlos por lo que hicieron.

7 El amor es incondicional, los privilegios no. Enséñale a tu hijo que las conductas adecuadas tienen consecuencias positivas y las inadecuadas pérdidas de privilegios.

8 La práctica hace al maestro. En ocasiones tendremos que bajar a nuestro pequeño 100 veces de la silla y quedarnos en frente de la misma repitiendo «ahí no te puedes subir» para que entienda que puede y no hacer.

9 Sugiramos actividades alternativas. Si nuestro pequeño sigue empeñado con la silla, reorientemos su atención a otro juego o actividad. Deja las emociones negativas a un lado. El proceso de enseñar no debe hacerse con rabia, por lo que sí necesitas un tiempo para calmarte antes de abordar la situación ¡TOMATELO!

 

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