Aprender a ser empático es un tema que se ha convertido en prioridad para lograr una sana conviviencia. Y es que tener empatía no es solo la acción de ponerse en el lugar del otro sino también llegar a saber lo que está pensando.
La empatía se puede educar desde temprana edad, niños felices y empáticos aseguran un adulto comprensivo, seguros, con relaciones exitosas y emociones saludables.
Para formar a los niños en la empatía la psicopedagoga Elsa Cedeño destaca:
1 El ejemplo arrastra. Recuerda que los niños aprenden por lo que ven, así que tus acciones serán significativas para ellos.
2 Empoderarles. Déjalos ser independientes con tareas según la edad, que ayuden en las actividades del hogar, que sean responsables con sus deberes escolares.
3 Fomentar su autoestima, porque sin una autoestima fuerte, consolidada, no existe una posibilidad de conectarse con el otro. “Una autoestima sana permite y propicia el encuentro con los otros, la aceptación de las diferencias y de la diversidad ofrece la vía hacia ponerse en el lugar del otro”, destaca la psicopedagoga Elsa Cedeño.
4 Comunicación. Habla con tus hijos y expresa tus emociones y sentimientos a diversas circunstancias para que entienda como ante diferentes situaciones cada persona tiene su sentimiento.
5 Enséñale a prestar atención a los demás. Por ejemplo escuchando a los demás mirándolo a los ojos para poder entender lo que sienten.
La especialista recomienda abrir espacios para que los niños aprendan a compartir vivencias, recuerdos, anécdotas… Ofrecer oportunidades para la convivencia pacífica. Saber si un compañero también tiene abuelos, o mascotas, que extraña a un amigo, que le gustan los mangos verdes con sal y limón minimiza las ganas de golpearlo, empujarlo o apartarlo.
