Asistir a la escuela es un evento importante para todos los niños. Para algunos, ser acogidos por maestros y compañeros puede resultar la aventura más agradable y divertida, mientras que para otros, representa un enorme miedo o pánico; el cual los hace llegar incluso al punto de negarse por completo a asistir a la casa de estudios o llorar cada día antes de ser dejados en el salón de clases. Este escenario coloca en una situación delicada a los padres, quienes tienden a dividirse entre el deber de educación de sus hijos y cierto sentimiento de culpa debido al llanto de los pequeños.
A juicio de la psicopedagoga, Idelmary Morales, la negativa de los chicos hacia el colegio se presenta ya que los mismos temen al desapego de los padres y se muestran inseguros ante un espacio que desconocen. “Los niños sienten que los están dejando, que se están apartando del lugar donde han estado todo el tiempo” comentó para PITOQUITO.
Morales, manifiesta que es completamente normal que esta actitud se presente, especialmente, en los niños que recién se integran a la escuela por primera vez. Afirma, además, que el comportamiento tiende a “durar dos, tres o cuatro días. Si pasa más, ya hay que investigar porque tal vez al niño le esté pasando otra cosa, por ejemplo, una mala experiencia con otro compañero o con la maestra”.
Para lidiar con la negativa de los niños, la psicopedagoga asegura que la mejor técnica es la comunicación. Así mismo, es esencial que los padres cuiden su propio estado emocional, que estén atentos a sus propios temores e inquietudes, para que no los transmitan inconscientemente a sus hijos. “Existen programas de sensibilización para irse moldeando y adaptando al nuevo escenario. Si la actitud persiste más allá de lo normal, lo ideal es consultar a especialistas en el área” puntualizó.