Pitoquito

Psicóloga presenta pautas para criar sin maltrato

“NO hay maternidad ni paternidad perfecta, en algún momento a se les puede volar un tapón, pero una cosa es reconocer la equivocación y decir «trataré de hacerlo distinto» y otra distinta es justificar con un «a mí me dieron y yo soy normal», «esos son golpes de crecimiento», «de una nalgada no se ha muerto nadie»… ¿por qué? Porque seguimos dándole un contexto de naturalidad y normalidad al responder con violencia física cuando nuestros recursos emocionales y personales fallan”, destacó la psicóloga Vanessa Muñoz (@psico_kids) a Pitoquito.

La especialista citó un ejemplo: ¿Qué pasaría si decidiéramos tratar a los demás como corregimos a nuestros niños? Darle un «toquesito» al esposo cuando hace algo que no nos gusta o un «Pao Pao» a la esposa si tenemos una diferencia o al jefe, al compañero de trabajo… ¿sería igual de tolerada esa conducta?

 

Psicóloga: “Debemos cambiar los golpes por las palabras”

 

“La paternidad es la única carrera la cual se cursa ejerciendo, eso nos hace inexpertos a todos (tengas 1, 2 o 8 hijos), pero mi responsabilidad como padre es buscar las herramientas para ser cada día mejor”, destacó Muñoz.

Existen algunas pautas que se pueden aplicar para que todo fluya mejor entre los niños  y sus padres, sin tener que recurrir al castigo físico. Aquí algunas:

 

 

1 Anticipa las normas o límites, déjale saber a tu peque que es lo que puede y no puede hacer.

2 Se congruente; una cosa es flexibilizar los límites y otros es aplicarlos a conveniencia.

3 Considera los berrinches y los malos comportamientos como una oportunidad de MOSTRARLE cómo hacer bien las cosas.

4 Más que castigos, pensemos en consecuencias lógicas. Si nuestro peque no quiere hacer la tarea y luego es su tiempo de televisión, pues es lógico que tenga que usarlo para culminar sus deberes ¿no?

5 En niños pequeños, tenemos que PREVENIR. No podemos esperar que un peque de 9 meses entienda que la cocina es un lugar peligroso.

6 Redirige la conducta. Los peques estarán más dispuestos a reflexionar si les brindamos la posibilidad de intentarlo nuevamente en lugar de regañarlos por lo que hicieron.

7 El amor es incondicional, los privilegios no. Enséñale a tu hijo que las conductas adecuadas tienen consecuencias positivas y las inadecuadas pérdidas de privilegios.

8 La práctica hace al maestro. En ocasiones tendremos que bajar a nuestro peque 100 veces de la silla y quedarnos en frente de la misma repitiendo «ahí no te puedes subir» para que entienda que puede y no hacer.

9 Sugiramos actividades alternativas. Si nuestro peque sigue empeñado con la silla, reorientemos su atención a otro juego o actividad. Deja las emociones negativas a un lado. El proceso de enseñar no debe hacerse con rabia, por lo que sí necesitas un tiempo para calmarte antes de abordar la situación ¡TOMATELO!

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