Los niños que tienen dificultades con la impulsividad tienen problemas para detenerse a pensar antes de actuar. Ellos podrían decir cosas, interrumpir a otras personas, tener dificultad para esperar que sea su turno o hacer cosas peligrosas para ellos. La conducta impulsiva no se presenta con las mismas características en todos los niños. Y los síntomas pueden cambiar en la medida que los niños crecen.
Los niños impulsivos están acostumbrados a cometer errores, a tropezar ante los obstáculos y a recibir regañinas por sus reacciones y forma de actuar. Son las consecuencias de ser impulsivos y no pensar antes de actuar. Hacen lo primero que les apetece o se les ocurre.
“La impulsividad está relacionada también con el nivel de maduración de los niños mientras más pequeños el nivel de autocontrol es más frágil ya que se está consolidando y desarrollando en sus cerebros”, precisó a PITOQUITO la psicóloga Helymar Márquez.
Destacó la especialista que “es esperado que los niños de 2 y 3 años se más impulsivos ya que a esa edad es cuando empiezan a tomar consciencia del mundo como niños y ya no como bebé por lo que se expondrán a los primeros conflictos emocionales y explosiones de difícil control mientras aprenden a autoregularse”.
Márquez detalla que desde los 2 años es importante empezar a ayudar a los niños a manejar esa impulsividad ya que se irán creando las bases para una mejor madurez de autocontrol.
La psicóloga detalla cómo lograr el autocontrol
1 Enseñarles a manejar los ataques de rabia a través de la respiración, tomando agua o caminando un rato.
2 Enseñándoles cuál sería la conducta adecuada para resolver la situación que le detonó la rabia.
3 Estaría bien que empleasen ejercicios explicándoles siempre qué ganan y qué pierden con cada una de las decisiones que tomen.
4 Es importante hacer este tipo de coerción por un tiempo prolongado ya que la repetición ayudara a consolidar ese nuevo aprendizaje.
