Es posible que tu hijo se muerda las uñas por curiosidad, por aburrimiento, para aliviar el estrés, por imitación o por costumbre. Morderse las uñas es el más común de los hábitos nerviosos.
“El inicio de que los niños se coman las uñas puede ser pensamientos de angustia que están experimentando y como no lo saben manejar buscan a través de esa conducta liberar la presión interna que sienten. En otras ocasiones empieza por el modelaje de algún familiar y ellos al asociar la mordedura de la uñas con alivio a una preocupación inician en esta manera de liberación disfuncional de la preocupación.”, dijo a PITOQUITO la psicóloga Helymar Márquez.
Es posible que tu hijo deje de hacerlo por sí mismo, pero existen algunas maneras sencillas de ayudar a eliminar ese hábito si se prolonga demasiado o te resulta muy molesto.
Es importante que descubras lo que motiva el comportamiento de tu hijo y que veas si existen situaciones de estrés en su vida que debes solucionar.
“Es importante verificar que pensamiento puede estar angustiando al niño para ayudarlo a ver las soluciones y así mejorar su nivel de incertidumbre, adicionalmente se le puede ofrecer otras estrategias como mecanismo para lidiar con los pensamientos angustiantes como”:
Rebotar una pelota.
Jugar con un trozo de plastilina.
Presionar pelotas de goma.
“Este tipo de actividad no tendrá consecuencias en la salud de sus manos”.
Además, practica estos consejos:
Cuando se muerda las uñas delante de otras personas, en lugar de llamarle la atención, acuerda con él un código secreto (guiñarle un ojo, por ejemplo) que le recuerde que no debe hacerlo. Así le ayudas a esforzarse y le demuestras tu complicidad.
Enséñale a identificar sus sentimientos y a ponerles nombre (preocupación, alegría, tristeza, etc) Así podrá asimilarlos mejor y compartirlos.
Procura que lleve una vida ordenada y que duerma las horas suficientes para su edad.
Intenta crear un ambiente tranquilo en casa, que le ayude a relajarse.
Cuando le notes nervioso, dale algo que le mantenga las manos ocupadas, para evitar que sin darse cuenta se lleve los dedos a la boca.
Reserva un rato cada día para que pasee, juegue y monte en los columpios al aire libre. Necesita descargar los nervios mediante el ejercicio físico.
Felicítale cuando consiga no morderse las uñas durante unos días, porque esto reforzará su autoestima.