Cortarse, quemarse con agua caliente o aceite son los primeros riesgos que tratamos de prevenir y que imaginamos que puede sufrir nuestro niño cuando esta mucho tiempo en la cocina.
La cocina es uno de los espacios donde los padres no ven adecuado para los niños, pues los riesgos de accidentes debido a su dinamismo podrían ser variados. Sin embargo, ciertos niños tienen la curiosidad de hacer lo que mamá o papá hace, hacer comida, preparar postres, puede llamar la atención de los pequeños de la casa, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que se integren a la cocina o no le permitimos el acceso a ella hasta que sean mayores?
Para responder estas interrogantes Pitoquito se comunicó con la psicóloga Daniela Faria y la repostera Doris Fernández para saber si es prudente que los niños se involucre en la cocina.
“Los niños en la cocina siempre causa temor en los padres, al manejar utensilios que puedan tratar algún tipo de riesgo a su integridad es sin duda la mayor preocupación, por eso la mayoría de los padres son renuentes a que los pequeños participen en la preparación de alimentos. Pero compartir con ellos en la cocina podría ayudar a unir lazos familiares y enseñarle al niño que también tienen una responsabilidad y es un miembro competente dentro del núcleo familiar”, indicó la psicóloga.
Hacerlo partícipe de las actividades del hogar fortalecerá la relación familiar es parte de los beneficios que puede traer la integración de los niños en la cocina, pero ¿cómo podemos hacer para integrarlos sin correr riesgos?
Para la pastelera Doris Fernández, los riesgos son controlables, pues esta asegura que cuando a un niño se le integra a la cocina los padres tienen en sus manos el control acerca de a lo que ellos pueden acceder o no.
“Los riesgos, obviamente existen, pero también debemos estar consientes en qué pueden participar. Los postres por ejemplo es la preparación más sencilla en esta no se utilizan tantos utensilios de riesgo para los niños. Es preciso integrarlos en la repostería, ya que activan la creatividad de los niños, con los postres los niños tienen más posibilidades de ser más libres en sus creaciones”, expresó la repostera.
Corinne Albaut, escritora francesa de “31 postres para pequeños chefs”, indicó en su libro que “comer es en sí mismo un acto de compartir, pero cocinar en familia brinda una riqueza complementaria, pues lo que cada uno hace y aporta alimenta a los otros y eso brinda un placer invaluable para los miembros de la familia, que más que nada comparten su amor”. Igualmente comentó que los sabores dulces son los más llamativos en el paladar de los niños y que es la primera cosa en los niños pueden aventurarse a hacer en la cocina.
La pastelera indicó a Pitoquito otros beneficios para que los padres incluyan a sus hijos a la preparación de los alimentos.
Siguen reglas, cuando los niños acatan unas medidas exactas están aprendiendo a seguir reglas especificas, hacerlo de otra manera podría dañar el resultado final. Por eso los niños aprenden a seguir métodos y reglas exactas.
Activan la creatividad, contrarresta un poco la anterior, pero alterar un poco la receta podría hacer nuevas creaciones, sin duda un chef no se queda con un método especifico, cambiar ingredientes o agregarle otras especias activara la creatividad y podrías tener un chef en casa.
Suelen ser perfeccionistas, cuando un niño está en la cocina debe estar sumamente atento a los detalles, en pastelería un buen acabado lo es todo. Por eso esta actividad forma de manera recurrente a los niños para que sean perfeccionistas y tengan disciplina y paciencia.
Constancia, esta virtud es indispensable para todos los que hacen comida, la constancia es fundamental, generalmente la cocina como otros aspectos de la vida es un ensayo, error, hasta lograrlo. Hacer que un plato (comida o postre) requiere constancia.
Responsabilidad y trabajo en equipo, cuando una sola persona se encuentra en la cocina la responsabilidad obviamente recae solo en esa persona, pero si a futuro el niño tiene miras de ser chef, debe aprender a trabajar en equipo. En los primeros años, obviamente lo hace, cuando va iniciando en la cocina debe estar consciente que existe papá, mamá y en otros casos hermanos con los cuales debe trabajar.
Fortalece la comunicación, “te paso esto, yo hago aquello, yo me encargo” en la cocina la comunicación es clave para que todos salga bien. Sin duda es una buena habilidad para que los niños desarrollen.