Esa amarga sensación que combina la rabia, la impotencia y la tristeza de no lograr de manera eficiente una actividad se conoce como frustración.
Aprender a tolerar la frustración desde pequeños permite que los niños puedan enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la vida en su proceso de crecimiento.
“Si no enseñamos a los niños a manejar las emociones, en este caso las frustraciones serán adultos inseguros, acomplejados, molestos con problemas en su estabilidad emocional, laborar y posiblemente sentimental, mal humorados con emociones distorsionadas, con imposibilidad de demostrar afectos”, destacó psicopedagoga Morella Nucette.
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¿Cómo ayudar a los niños a manejar la frustración?
La psicopedagoga señala como aspectos claves para ayudar a los niños a tolerar la frustración:
Empatía: Que el adulto se ponga en su lugar con compresión y cariño explicarle que con constancia y práctica se pueden lograr las cosas. “Hijo yo no lo sé todo. Si lo intentamos juntos podemos lograrlo”.
Dejarlos crecer: Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona.
Comunicación: Conversación en positivo, mantener contacto afectivo con el niño, conocer sus emociones y explicarles que la constancia es clave.
No comparar: Evitar las comparaciones con los hermanos, con los vecinos. Somos únicos y diferentes y cada uno tiene su espacio.
Ayudarlo a reconocer sus habilidades y fortalezas y trabajar en ellas.
Atención: Estar atentos para conocer al niño y reconocer sus cambios.