Un día de piscina es una día de diversión, pero para que nada empañe el momento de disfrute es importante tomar unas consideraciones generales para evitar accidentes durante el chapuzón o luego de salir del agua.
Sobre el tema, el pediatra Nicolás Cárdenas presenta las siguientes recomendaciones
Para proteger a tu bebé mientras nada:
-Asegúrate de que la temperatura de la piscina se encuentre entre los 84º y 86º Fahrenheit (28º y 30º Celsius), para que tu bebé no sufra peligro de hipotermia. Puedes pedirle información al personal de la piscina.
-En cuanto tu niño empiece a tiritar, sácalo de la piscina y abrígalo bien.
-Comienza con sesiones de 10 minutos y alárgalas hasta llegar a los 20 minutos.
-Si tu hijo tiene menos de un año, evita quedarte en el agua por más de 30 minutos.
– El niño es más grande, se debe vigilar constantemente cuando esté cerca del agua o dentro de ella porque bastan tres minutos sin respirar para poder provocar lesiones irreversibles en su cerebro.
-Si el niño está resfriado o no se ve bien, no lo lleves a nadar.
-Es recomendable enjuagar o bañar a los niños con agua dulce inmediatamente después de salir de la piscina para evitar que se les irrite la piel con el cloro.
Si tu bebé tiene algún problema en la piel, haz que el médico lo examine para asegurarte de que el cloro no le ha producido ninguna irritación y para tratarlo si es necesario.
-Con respecto al sol, se debe evitar la exposición al sol a las horas del mediodía incrementar el tiempo de exposición de forma lenta y gradual y utilizar siempre medidas de protección solar, teniendo en cuenta que los protectores o cremas de protección solar deben usarse correctamente.
