Cada día en las aulas de clases, se debe tener como tarea recurrente, crear momentos para la curiosidad en los estudiantes, así generarles a ellos el deseo de saber o averiguar algo mas allá de lo obvio.
Explica el docente Enyerson Isea que se debe iniciar las mañanas o tardes, con preguntas que les permitan despertar esta habilidad y que sean precursoras de 100 preguntas más, hasta que con sus múltiples respuestas dicha curiosidad se sienta saciada. ¿Qué tan extensa es tu familia? ¿Ubiquemos el origen de tus apellidos? ¿Cuántas plantas existen en el mundo? ¿Los números tienen un final? Por qué los planetas son redondos? serán preguntas que tendrán respuesta a una ardua investigación, invitados desde la curiosidad, por lo tanto será realizara con entusiasmo y nunca se aburrirán.
El docente presenta una serie de actividades que se pueden realizar en el aula.
Actividades fuera de la rutina escolar: llega con una caja llena de texturas ya sean telas u objetos, así trabajar el tacto, también puedes llevarlos al parque o zonas con platas para que toquen las hojas, los tallos y troncos.
Que llegue un invitado sorpresa: que sea un personaje con un disfraz ya sea referente al proyecto estudiado o no. Si no hay invitado que sea el maestro o maestra, que llegue con un maravilloso vestuario, no sería mala idea, con ello un momento de humor generara grandes conocimientos.
Lluvia de ideas: saca de una caja o recipiente algunas preguntas generadoras, haciendo que todos los niños den su respuesta o se hagan más preguntas, de ello pondrás a trabajar en cada uno de ello su cerebro en su totalidad.
Jugar con la imaginación: muestra una imagen abstracta con muchos colores, dando pies a que los estudiantes dibujen lo que puedan observar, escribir o narrar oralmente un cuento o simplemente hablar sobre lo que pueden sentir ante esa imagen.
“También podemos hacer experimentos sencillos o una operación matemática que suba el nivel de complejidad. Con todas estas actividades obtendremos desarrollar la curiosidad en nuestros aprendices y con ello la observación, manipulación y disfrutes de texturas o elementos, indagación, atención, emoción y motivación”, detalló el profesor.
Así que olvidemos de decir, mejor siéntate y deja de ser curioso.