Natasha salió de la escuela y tomó un camino diferente para ir a su casa. Encontró un letrero que decía: “Ciudad en construcción”.
Como era curiosa siguió ese camino que la llevó a una ciudad extraña. Los edificios eran libros gigantes, las bancas del parque eran folletos para colorear, los árboles tenían hojas de libros, en fin, había libros de todos los tamaños y colores con diferentes letras y dibujos.
Pero había un detalle: la ciudad estaba desierta.
De pronto notó que un señor limpiaba y se dirigió a él:
