La auyama se caracteriza por tener un color entre verde y naranja intenso y posee semillas blandas. Para su cultivo se requiere de terrenos cálidos y húmedos. Su sabor es insípido, pero con un ligero toque dulce. A la auyama también se le conoce con el nombre de calabaza, calabacita o zapollita, según su tamaño.
El vegetal tiene alto contenido de fibra, por lo que favorece el tránsito intestinal. Sus propiedades nutricionales y su fácil digestión la hacen aptas para el consumo del bebé en la alimentación complementaria a partir de los seis meses.
Es buena fuente de fibra y en relación con las vitaminas, la calabaza es rica en beta-caroteno o provitamina A y vitamina C. Presenta cantidades apreciables de vitamina E, folatos y otras vitaminas del grupo B tales como la B1, B2, B3 y B6. Todas estas vitaminas son esenciales para el buen estado general, el sistema inmunológico y el desarrollo.
En las familias venezolanas es utilizada para elaborar, sopas, cremas, purés y tortas.
Como dato curioso, el naturópata Joaquin Soto, explicó a PITOQUITO que la auyama “tiene propiedades antiflamatorias y favorece el sistema gastrointestinal. Además de su pulpa, las semilla de la auyamas son beneficiosas para el organismo, por su alto contenido de proteínas presentes en cadenas de aminoácidos y su contenido de ácidos grasos, esenciales para los niños, pues estimula el funcionamiento del cerebro y despierta su inteligencia”.