Los niños son egoístas por naturaleza, a medida que crecen socializa y con el apoyo de sus padres aprende habilidades sociales que le permiten establecer una relación cordial con sus iguales y se hace importante destacar el valor de compartir, aunque la acción no es fácil se necesita el apoyo de familiares y maestros para orientar al pequeño.
Una buena alternativa es fomentar los grupos de juegos con edades promedios del niño fuera del colegio donde deban compartir juguetes, espacios y hasta merienda.
Es necesario considerar:
No se puede obligar a un niño a compartir. El niño tiene que estar preparado. Y para eso debe ser estimulado por sus padres, familias, y educadores.
Es importante la utilización de palabras que estimulen y motiven a los niños a compartir. Cuando el niño deje que otro niño toque sus juguetes, felicítale diciéndole que él es muy bueno, tiene buen corazón y sabe ser amigo.
Es ideal aprovechar situaciones que exijan compartir para enseñar al niño a hacerlo. Por ejemplo: Si tienes un dulce en casa, ensénale al pequeño que deben compartirlo con las personas que se encuentren en el momento. Él se sentirá partícipe de tu buena actitud. También si un niño visita a vuestra casa, pide a tu hijo que comparta con el niño su habitación, juguetes, un juego, o libros.
“En nuestras escuelas es un constante luche para que los alumnos rompan ese antivalor que trae desde el hogar porque los padres le dicen a los chicos que cuiden sus cosas, que no las presten. En el salón de manera reiterativa debemos ir cambiando esa actitud, motivándolos a compartir entre ellos no solo sus pertenecías sino los juguetes, cuentos del aula”. Destacó la docente María Nava.
Nava enfatiza en la necesidad de realizar actividades en el aula que favorezcan la acción de compartir entre los alumnos. “Una buena idea es llevar juguetes y cuentos de casa y compartir con los compañeros esos objetos. Inclusive el docente puede llevar algo para compartir y los niños pueden explicar qué le gusta del juguete o cuento de su compañero”.