A los padres les interesa que sus hijos se encuentren activos y se formen en diferentes áreas, por eso surge la necesidad de incluir a los niños en actividades luego de la escuela.
A esa formación en horario diferente al escolar se le conoce como actividades extracurriculares, surgen con la idea de aumentar las habilidades y destrezas que el niño posee. Son actividades deportivas, artísticas y de refuerzo al cual el niño asiste para mejorar conocimiento previo o desarrollar una nueva habilidad.
La psicóloga Daniela Faria precisa que estas actividades favorecen el crecimiento intelectual y académico del niño.
“Las actividades extracurriculares son esenciales para generar en el niño responsabilidad y disciplina, sin embargo estas características dependerán de cómo el niño vea la actividad extra en su vida”.
Para muchos niños las actividades extracurriculares comienzan a ser su meta a largo plazo, su pasión podría reforzarse a través de la práctica de cualquier disciplina por eso la especialista señala que el padre debe apoyar al niño ante este tipo de situaciones.
Ante esto la psicóloga precisa tomar en cuenta lo siguiente:
Aunque los padres ven estas actividades como segundarias en ocasiones para los niños se convierten en un proceso de reforzamiento de metas a largo plazo.
El niño debe elegir la actividad extra a la cual quiere acudir; así estaremos estimulando de manera indirecta sus metas.
¿En qué ayudan?
Fortifican y estimulan aptitudes y virtudes.
Ayudan a los niños a encontrar y reafirmar hábitos que los motiven a aceptar y emprender nuevos retos, intereses y competencias interpersonales entre compañeros.
