El nivel de comprensión lectora está definido cómo el grado de desarrollo que alcanza el lector en la obtención, procesamiento, evaluación y aplicación de la información contenida en el texto.
Aunque parece muy complejo en teoría, la práctica sugiere que es el grado que los niños tienen para procesar todo cuánto reciben mediante la lectura. Actualmente, los niños y jóvenes presentan un aparente bajo nivel de comprensión lectora y por ello Tibisay Ríos, psicopedagoga, explica que “las principales causas para este fenómeno son: Una inadecuada alimentación, dormir poco,espacios con mucha distracción, textos de poco interés y muy extensos para el estudiante”.
La especialista en procesos de aprendizaje recomienda para mejorar el problema, que pueden ser perjudiciales para el sano desarrollo mental de los niños, los siguientes aspectos e invita a padres y representantes para seguirlos:
Facilitarles lecturas del interés del estudiante, proporcionarle un ambiente de lectura adecuado sin muchas distracciones. Invitarlos a realizar actividades recreativas dentro de la lectura como: sopas de letras, crucigramas, dar oraciones desordenadas para que las ordenen, suministrar frases cortas y que añada nuevos elementos. Facilitarle imágenes significativas y que una vez allí construyan historias, produzcan textos a partir de sus vivencias”.
María Nava, docente de la U.E Fe y Alegría – núcleo El Manzanillo, explica que el bajo nivel de comprensión lectora presente en la población estudiantil se debe a “la falta de hábitos de lectura, la tecnología (computadoras) han desplazado los libros de texto, cuentos por juegos. Es doloroso pero en muy pocos hogares se encuentran padres lectores que promueven desde su ejemplo a leer a sus hijos”.
Nava, propone como medidas que encaminan a una solución “la lectura diaria con materiales de su interés, como cuentos, narraciones, prensa, revistas. También que haya maestros lectores, que compartan con sus alumnos en un momento de las actividades diversos textos, sobre todo cuentos, leyendas, mitos que nos dejan una moraleja”. La educadora del Quinto Grado piensa en “la creación de clubes de lectura que vayan a los grados inferiores y fomenten la lectura entre los compañeritos”.
Elsa Cedeño, psicopedagoga, sostiene que “la ausencia de lectores apasionados se suma a textos poco interesantes para conjugar en la falta de pasión por la lectura, que termina disminuyendo las posibilidades de comprender lo que se lee. Cedeño sugiere que se abran en las escuelas grupos de investigación, cuentacuentos, teatro y declamación, actividades como “Adopta un Libro”, buzones, etc.