Si bien el desarrollo físico de los niños es importante, el desarrollo mental también lo es. Así como los padres se preocupan porque los pequeños realicen actividades que les permitan estar saludables es también necesario que se les impulse al trabajo mental, acto que se puede lograr con la práctica de los juegos de mesa.
Estos juegos didácticos ayudan al desarrollo psicológico y emocional del niño, le enseñan a relacionarse con los demás y son una buena forma de pasar un rato divertido toda la familia.
Estudios destacan que estos juegos estimulan diversos aspectos de la personalidad del niño, como la paciencia, la concentración, la lógica, la capacidad de deducción, la tolerancia a la frustración y saber aceptar la derrota en el juego limpio.