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Dibujar mandalas favorece el foco de atención en los niños

Seguramente la palabra mandala te suena si alguna vez haz tenido la experiencia del yoga, especialmente en las clases que se imparten a los niños.

Se trata de un dibujo representado en un círculo perfecto y son representaciones simbólicas espirituales utilizadas en la cultura oriental pero que se han puesto de moda en este lado del mundo. 

Un mandala está constituido por un conjunto de figuras y formas geométricas concéntricas que representa las características más importantes del universo y de sus contenidos. Su principal objetivo es fomentar la concentración de la energía en un solo punto durante la meditación.

 

 

El principal beneficio que una madre encontrará para su hijo cuando pintan mandalas justamente tiene que ver con el foco de atención.

Con ellas la persona puede expresar o exteriorizar sus experiencias internas y su forma de relacionarse con el mundo.

También se utiliza como objetos de relajación, tranquilidad y reflexión. 

 

 

Los puntos básicos de las emociones que se trabajan con las mandalas son: estado de ánimo, desarrollo de la paciencia, confianza y seguridad.

Además se logra estimular la creatividad, la imaginación y capacidad intuitiva de los pequeños.

Se estimula la flexibilidad del pensamiento y las habilidades como la precisión y la disciplina.

 

 

Algunos mandalas están diseñados para ayudarlos a conciliar el sueño y lograr así un mejor descanso y desarrollo físico y mental.

Se usan diversas técnicas artísticas y gráficas para que  los pequeños expresen sus sentimientos, ideas y pensamientos de una manera adecuada.

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