Muchos padres tienen la sensación de decir “no” mil veces al día. O, al menos, de tener ganas de decirlo, porque con frecuencia nos frena la inseguridad de prohibir cosas a nuestros hijos.
La psicóloga Catina Furlan presenta una serie de recomendaciones para aprender a decir No con amor y firmeza.
(a) Es importante aprender a decir «NO» a los hijos con firmeza, con tono de voz moderado y sin perder el control (con calma).
(b) Se debe ser constante y no ceder ante llantos o berrinches, puesto que pierde efectividad y se pierde la autoridad.
(c) Hay que mantenerse en el «no» sin cambiar de opinión.
(d) Si el niño insiste hay que aplicar la técnica del disco rayado y mantener las “no” tantas veces sea necesario. Para ello es fundamental el acuerdo entre los padres a fin de que el niño no se salga con la suya.
(e) Al momento de decir «no» se debe mantener la calma y estabilidad emocional, se deben ignorar las conductas inadecuadas como el berrinche. La firmeza es lo más importante para no caer en el sabotaje de los hijos y decir «no» tantas veces sea necesario y hasta que el niño aprenda que no es negociable.
(f) Es preferible utilizar un “no” en el momento preciso que dejar pasar las cosas y acabar luego con un mal humor que pagamos a destiempo.
(g) Enseñarles lo que deben hacer y cómo hacerlo también son formas de decirles “no” pero de una manera positiva. De este modo el niño se siente orientado y no tan coartado.
Los límites han de seguir criterios educativos y no responder a nuestro miedo o comodidad. Por ejemplo, si nos da miedo que baje por el tobogán es preferible que estemos atentos antes que prohibírselo.
