Nuestro planeta posee diversos ecosistemas que lo enriquecen mucho, los cuales, derivan de las diversas características del clima, el agua, las rocas y todos los animales que lo habitan. Es evidente que en el mundo hay muchos aspectos de la naturaleza impresionantes y cada uno de ellos aporta elementos necesarios para el buen funcionamiento del medio ambiente.
En el caso de los suelos, además de ser la superficie que pisamos y en la cual nos desenvolvemos, es una fuente de vida para los animales, las plantas y todo lo que existe. Por ello, hoy queremos hablarte de ellos y sus tipos.
¿Qué es el suelo?
Es la superficie de la corteza terrestre, resultado de la mezcla, desintegración o alteración física y química de las rocas, los minerales y los residuos de todas las actividades que los seres vivos hacen. Se conoce que desde hace años en el suelo quedan los restos de los animales que han muerto, como también las secuelas de inundaciones, incendios, vientos, volcanes, terremotos y demás hechos naturales o provocados.
¿Qué lo compone?
El suelo está compuesto por dos tipos de materiales. Los inorgánicos y los orgánicos. En el primer caso, estamos hablando de la arena, la arcilla, el agua, la grava, el limo y el aire que respiramos. En el segundo, nos referimos a los restos de las plantas y los animales.
¿Cuántos tipos hay?
Arenosos: No retienen agua y están compuestos principalmente por arena. Por ello, no son útiles para el cultivo, pues no son fértiles.
Pedregosos: En su mayoría, están constituidos por rocas y piedras pequeñas, medianas y grandes. Razón por la que no pueden retener adecuadamente el agua. En este suelo cultivar no es una opción.
Calizos: Son duros, secos y áridos, porque tienen abundantes sales calcáreas que le dan un color blanco. Este tipo de suelo debido a sus características no es apto para el cultivo, porque las plantas no pueden absorber bien los nutrientes.
Humíferos: Son ricos en restos de plantas y animales en descomposición. Su capacidad de retener agua es excelente para el cultivo. Debido a las cantidades de materia orgánica que posee, su color característico es el es negro.
Arcillosos: Retienen el agua porque están formados generalmente de arcilla o, de granos finos de color amarillo. Si se mezcla con abono, puede ser muy fértil para la agricultura.
Mixtos: Tienen todas las características antes nombradas. En este caso, dependiendo de la cantidad que posea de cada tipo, eso determinará su utilidad para la agricultura.
Es importante señalar que el hombre le ha sacado provecho a todos los tipos de suelos, aunque algunos no son buenos para cultivar, pueden servir como materiales de construcción o espacios para llevar a cabo proyectos económicos no relacionados directamente con la agricultura.