Muchos padres piensan que comparar a sus hijos con otros les va a motivar a ser mejores o a cambiar sus actitudes.
La psicopedagoga Idelmary Morales destaca que uno de los peores efectos al momento de comparar y etiquetar a un niños es hacerlos inseguros.
“Niños que se acostumbraran a reaccionar ante estímulos o características que definen la comparación si son comparados con personas perezosas actuaran como tal”, precisó Morales.
Por su parte, la docente Karla Antúnez precisa algunas de las consecuencias más representativas de las comparaciones:
* Le hacemos sentir de que él no puede.
* Lastimamos su autoestima
* Se sienten poco queridos o inseguros de sí mismos.
* Se crea rivalidad, competencia, envidia y celos hacia sus hermanos o otros niños.
*En lugar de expandir su potencial, acabamos por limitarlo, alterando el ritmo de su desarrollo. Para mantener un equilibrio entre hermanos y ayudarlos a todos a tener éxito en el futuro.
«Los padres deben enfocarse en las fortalezas de cada uno de sus niños y ser cuidadosos evitando hacer comparaciones frente a ellos. Por eso te invito a que te enfoques en ver y aceptar a tus hijos tal como son, sin comparar, sin humillar, tan solo respetar su individualidad, su ritmo, su personalidad para lograr su bienestar físico, psicológico y emocional. Recuerda que es un ser especial, único y maravilloso que la vida te ha regalado para que con tu apoyo, amor y comprensión sea feliz”, detalló Antúnez.