Los problemas siempre están en la vida de cualquier individuo, pero cabe destacar la importancia que tiene que el niño sepa enfrentarlo.
“La verdadera fortaleza implica formación integral de cuerpo, mente, emociones y sentimientos”, precisó la psicopedagoga Elsa Cedeño.
Cedeño destacó que no sirve ser fuerte de mente, si no puedes mover tu cuerpo, o no puedes ser empático con otros seres humanos, o no puedes sentir compasión por otros seres vivientes, si no te importa el planeta, tu país, tu comunidad, tu familia, tu entorno.
En la infancia de los niños los adultos juegan un papel fundamental. La ayuda que puedan tener de sus padres desde pequeños podrá ser decisiva a lo largo de su adolescencia y durante toda su vida. Los hijos que encuentran en los padres un modelo a seguir desde pequeños tendrán mucho terreno ganado en cuanto a su desarrollo personal.
El desarrollo de la fuerza mental se realiza sobre la construcción de la resiliencia, la autoestima, la confianza y la autoeficacia. Ayudar a los niños a desarrollar su fuerza mental requiere un enfoque que integre:
La sustitución de los pensamientos negativos por pensamientos más realistas.
El control de las emociones.
El comportamiento productivo, incluso en circunstancias poco favorables.
La psicopedagoga destaca que “para cultivar la mente activa, perspicaz, aguda hay que permanecer alertas a los interrogantes, preguntar, indagar, ser fieles a lo que se piensa, se siente, se experimente. Cultivar la imaginación, el potencial creador, leer, investigar, preguntar, comprobar, interesarse en los diversos fenómenos, arriesgarse, tomar distancia de los eventos, permitirse sentir, equivocarse, valores una formación integral del ser y de las emociones”.