Los niños, sobre todo en edades tempranas, tienden a pensar que son el centro del mundo y que todo debe hacerse con rapidez. Para ellos no existe problema si se meten en una conversación o interrumpen algo.
A los niños también hay que educarles en la paciencia, en los modales que han de tener en cada situación y en la capacidad de esperar y no interrumpir si no es necesario.
La psicóloga Catina Furlan destaca que en primer lugar los padres deben ser modelo positivo al momento de esperar, no pueden inculcar la paciencia si no lo son.
Cuando el niño pida algo, espera unos minutos para dárselo, este pequeño intervalo de tiempo le hará ganar paciencia.
No prestes atención a cualquier momento y situación para atenderle, sobre todo si su interrupción no está justificada y explícale con cariño que ha de esperar y que le atenderás cuando hayas terminado.
Furlan recomienda estrategias pedagógicas para enseñar a los niños a esperar su turno:
Para enseñarles a ser pacientes se pueden utilizar diversos juegos en donde intervengan varios miembros de la familia y cada quien tenga que esperar su turno para jugar.
También se les enseña a esperar si turno cuando se hace la cola para ir al cine (comprar entradas, cola para la cotufa y para entrar a la película), comprar un helado, pagar en supermercados, subir a un tobogán, ir a los carruseles, explicándole que no puede obtener lo que desea si no espera su turno.
Cuando las esperas sean muy prolongadas cómo un viaje se les puede entretener con un juego, cuento. También se les puede premiar utilizando refuerzos positivos ante eventos que implique tener que esperar. Leerles cuentos donde los personajes esperen sus turnos. Y cuando son pequeños establecerte rutinas para que sepan las actividades que van a hacer. Y siempre conversar con ellos resaltando los beneficios cuando se es paciente
Otras actividades que se pueden realizar con los niños son:
Stop donde uno cuenta de espaldas mientras otro dice un, dos, tres, sin mover las manos ni los pies, al girarse, todos los niños han de estar quietos como estatuas, si el que cuenta detecta que alguno se ha movido, queda eliminado. El primero que llegue a la posición del que está contando, gana.
La práctica de deportes de equipo es muy beneficiosa, les ayuda a sentirse parte de un grupo, con una función específica que tendrá que poner en práctica en un momento determinado.