El manejo de las emociones desde temprana edad es claves para formar adultos capaces de ser empáticos, de reconocer y manejar las emociones manteniendo relaciones estables con la familia y amigos.
El tema de la inteligencia emocional se ha puesto en el tapete de la educación actual con el propósito de crear niños más humanos y felices.
Sobre el tema la psicóloga Yajaira Nucette explica la importancia del tema para la crianza actual.
El mundo ha cambiado entre esos cambios se encuentra los hábitos de crianza. “No queremos ahora menos a nuestros hijos, pero si es real que muchas veces pasamos poco tiempo con ellos y nos debatimos entre factores determinantes, tales como, la economía, tecnología, estrés, competitividad y otros factores”.
Un suceso sin precedentes está teniendo lugar entre los niños, jóvenes y papas del mundo cita la psicóloga, que en asegura que los miembros de la familia pasan más horas de la vida ante monitores, móviles, televisión disminuyendo así la posibilidad de relación, comunicación e incluso tiempo para compartir. Si los papas tienen el compromiso de desarrollar el potencial emocional de los hijos e invierten tantas horas fuera de ellos ¿Quién educa realmente?
“Al convertirnos en padres, tomamos el compromiso de ser modelos y ayudar a nuestros hijos a formar sus alas y fortalecer sus raíces. La inteligencia emocional es un camino lleno de grandes secretos y herramientas. Definida como la capacidad humana de gestionar: sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás”.
Nucette comparte cinco competencias emocionales que desde ya se pueden fortalecer en cada uno y en casa, según los estudios de Daniel Goleman:
Autoconocimiento: conocernos a nosotros mismos, lo cual mejorara mi capacidad de conocer a otros. Autocontrol: equilibrar nuestras emociones, ya que todas son de utilidad y pueden darnos sabias respuestas. Empatía: comprender a otros desde sus propias experiencias, especialmente hacerlo sin juicios Motivación: querer movernos, estar llenos de entusiasmo y dirección hacia metas claras Relaciones sociales: saber que poseemos el don de vinculados siempre con el otro, por lo que puedo dar y recibir en la misma proporción
La Inteligencia Emocional es muy importante en lo que concierne a la crianza del día a día y a crear paz y armonía en el hogar. A través de ella se logra el respeto mutuo necesario y la implementación de los límites que favorecerán el desarrollo personal de los niños.
“Lo que propongo es que veamos la crianza como una aventura más que como un suplicio. Que como papas trabajemos con nuestras propias emociones y la de nuestros hijos de una manera inteligente, constructiva, positiva y creativa”.
Berrinches, peleas, irresponsabilidad son frecuentes motivos de consulta. Los padres inmersos en un alto nivel de estrés no consiguen respuestas. Gritan, culpan, manipulan, se alejan. Resultado: caos en casa.
La crianza emocionalmente inteligente no es una moda pasajera, definitivamente es un modo relacionarnos con nuestros hijos y de organizar nuestro hogar desde el respeto mutuo. Debemos entrenarnos y hacer uso de sus principios de manera constante.
Es fundamental la buena disposición de papas para:
Plantearnos objetivos positivos en cuanto a conductas que alteran el funcionamiento de casa. Trazar planes para alcanzarlos. Alinear la actuación de papá y mamá. Hacer frente a las emociones de todos. Escuchar y compartir tiempo juntos. Hagamos el esfuerzo de preguntar y escuchar las opiniones de nuestros hijos. Aplicar la regla de oro, trata a tus hijos como te gustaría que te trataran a ti. Propicia tu atención hacia conductas positiva. Realiza acuerdos y revísenlos juntos por ejemplo en asambleas familiares. Consideremos la expresión vamos a calmarnos en lugar de gritar y gritar. Está comprobado que los largos “sermones” solo logran que nuestros hijos hagan caso omiso o nos eviten a diferencias de las edificantes conversaciones. Ser pacientes y perseverantes.
«Hay dos legados perdurables que podemos trasmitir a nuestros hijos:
uno, raíces; otro, alas».
