La paciencia es un valor sumamente importante para alcanzar nuestros objetivos y hacer las actividades bien y con alegría.
La paciencia permite trabajar de forma colaborativa, tener buenas relaciones con los demás y avanzar hacia las metas. Pero además, en la vida diaria se demuestra que las personas pacientes son más simpáticas: saben esperar su turno y no interrumpen a los demás mientras están hablando.
«La paciencia a mí parecer es una de las hablilidades básicas de la inteligencia emocional, una persona que aprende a seguir motivada esperando ver los resultados de sus sueño suele llegar siempre a la meta y solo lo logra manejando su paciencia», precisó a PITOQUITO la psicóloga Helymar Márquez.
Para tener paciencia hay que partir por entender de qué se trata. Primero, la paciencia no es medible. Por eso es un error decir: Se me está acabando la paciencia. La paciencia y la impaciencia son sentimientos que dependen de una mezcla de perseverancia, aceptación y calma. Cuando las personas logran adquirir esas tres cualidades, se transforman en personas que enfrentan la vida con paciencia.
