Leer es crecer. Desde los 2 años de edad, la niña estadounidense Daliyah Marie Arana lleva una vida entre líneas. Es una aficionada de la lectura. Le apasionan las historias de dinosaurios y las obras del escritor inglés Mo Willems, quien escribió “No dejes que la paloma maneje el autobús”, “La paloma también tiene sentimientos” y otros cuentos infantiles. Para ella, cuatro años de vida son suficientes para leer más de 1.000 libros. Su delirio por estudiar cosas nuevas la hacen capaz de entablar conversaciones con personalidades de alto prestigio como Carla Hayden, directora de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, lugar donde vivió por un día su sueño de ser bibliotecaria como mérito por su pasión a la lectura.
La pequeña lectora es una referencia de que a corta edad se puede leer un libro completo. Los libros son una fuente de conocimiento y experiencias, en ello radica la importancia de la lectura en los niños.
La licenciada en educación inicial, Yolisber Villalobos, le dijo a Pitoquito, vía telefónica, cuáles son las ventajas de que los niños estimulen el hábito lector: “cuando los niños leen adquieren nuevos conocimientos y amplían los que ya existen. Durante el proceso de lectura, el infante desarrolla habilidades cognitivas que contribuyen a la compresión de temas relacionadas con otras áreas de estudio. El gusto por la lectura impulsa la capacidad de discernimiento, análisis y escritura”.
