Existen ciertas cualidades y actitudes que ayudan a los niños a formarse mejor como personas. Entre estas cualidades podríamos destacar el orden; y es que el orden hará que los pequeños puedan enfrentarse mejor al mundo de los adultos, pues
Existen ciertas cualidades y actitudes que ayudan a los niños a formarse mejor como personas. Entre estas cualidades podríamos destacar el orden; y es que el orden hará que los pequeños puedan enfrentarse mejor al mundo de los adultos, pues como todos sabemos, una vida ordenada facilita mucho las cosas.
Para poder inculcar el valor del orden en el niño, la forma más fácil es hacer que sea ordenado con sus propios objetos. Sigue estos trucos para saber cómo enseñar a un niño a ser ordenado en el hogar.
Haz horarios
Una buena idea es trazar horarios para las comidas, la higiene, el juego y el sueño. Es interesante tener un horario ordenado para que poco a poco lo acepte y cumpla, si no lo hace, no importa, podemos ser flexibles siempre y cuando no cambies drásticamente los horarios.
Planifica con ellos lo que convenga para ambos
“La intención es lo más importante”
Ante todo debemos dejar que los niños tengan su forma de hacer las cosas. Se le dan las herramientas para recoger sus juguetes, lavarse los dientes o vestirse. No obstante, deben ser ellos los que aprendan a ser ordenados en el hogar. No es bueno estar corrigiendo constantemente al niño. Quizá la intención sea más importante, aunque después se tenga que dar el toque final.
No importa si se equivoca, importa su buena intención
El diseño es importante
Para que un niño sea ordenado en el hogar, debe tener acceso a las cosas que debe ordenar. Por este motivo, es esencial que su espacio esté organizado de tal forma que todo quede a su alcance. Debes colocar todo a una altura considerable respecto a los pequeños, ya sean estantes o cajoneras. De esta forma, aunque en un principio se deban supervisar sus tareas de orden, poco a poco podrán hacerlas ellos solos.
Que el orden no sea una dificultad para ellos
Involúcralo
Si quieres que los niños sean ordenados en el hogar, debes involucrarlos en las tareas domésticas. No valen las excusas de “yo lo hago más rápido” o “desordena más que ordena”. Es importantísimo que el pequeño se sienta unido a estas tareas, pues así adquirirá la responsabilidad de hacerlas.
Deles cierta libertad y que ellos aprendan
Da el ejemplo
Por último, predicar con el ejemplo. De nada sirve que los niños sean ordenados si nosotros somos unos auténticos desastres. Hagamos de ese orden algo lógico, que en un mismo espacio se guarden los libros, en otros los juegos de mesa y en otro los peluches.
¡Pon el ejemplo!