La refinería de Tula, ubicada en el estado de Hidalgo, registró una producción de 228.500 barriles diarios entre enero y mayo de 2026, lo que representa un incremento del 8,5 % respecto al mismo periodo del año anterior. Con esta cifra, Tula se posiciona como la instalación más productiva de los siete complejos destiladores de Pemex, aportando aproximadamente el 20 % de los 1,06 millones de barriles diarios que la compañía produce de combustibles.

Modernización y coker

El proyecto de modernización de Tula inició en 2014 con la construcción de una planta coquizadora destinada a reducir la producción de combustibles contaminantes de bajo valor. La obra quedó inconclusa en 2018, cuando el entonces presidente López Obrador reactivó el proyecto con una inversión de 3 mil millones de dólares. Desde 2023 la construcción ha sufrido retrasos, aunque en 2026 la coquizadora opera de forma “parcial pero estable”, con la obra física prácticamente concluida y ajustes finales en vapor, hidrógeno y confiabilidad. En la actualidad, la instalación añade entre 80.000 y 90.000 barriles diarios de conversión, lo que permite procesar el crudo Maya con mayor eficiencia y generar más combustibles de alto valor.

Ranking de producción

Salina Cruz ocupa el segundo lugar en producción de combustibles, seguida por la refinería Dos Bocas, la más nueva, que presenta retrasos productivos desde su inauguración en 2022. Las instalaciones de Salamanca y Madero, entre las más antiguas, son las que registran la menor producción de petrolíferos de Pemex. El desempeño de Tula contribuye al objetivo nacional de autosuficiencia en gasolina y diésel, reduciendo la dependencia de importaciones provenientes de Estados Unidos.

Desafíos operativos y financieros

El sector petrolero enfrenta una crisis operativa marcada por la caída de la producción de crudo en campos maduros, descubrimientos cada vez más pequeños y retrasos en la cadena de refinación. Estas dificultades se reflejan en pérdidas multimillonarias en los estados financieros de la empresa. El gobierno, bajo la administración de Sheinbaum, ha implementado un rescate que ha mantenido estable la calificación crediticia de Pemex, pero los vencimientos de deuda anuales, el impago a proveedores y contratistas, y una plantilla laboral superior a los 100.000 trabajadores continúan diluyendo los esfuerzos de estabilización.