El empresario venezolano Alejandro Betancourt comenzó a reconstruir su presencia en la industria petrolera nacional casi dos años antes de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. A partir de abril de 2024, el empresario resolvió una disputa con Petróleos de Venezuela (PDVSA), recuperó el acceso a un yacimiento del que había perdido el control y expandió sus proyectos energéticos.

El retorno al negocio petrolero en el estado Zulia

Betancourt había perdido el control de una de sus operaciones en Venezuela cuando el gobierno puso fin en 2022 a la participación de 40 % que Gazprombank Latin America Ventures tenía en Petrozamora, una empresa conjunta que explota un yacimiento cercano al lago de Maracaibo, bajo el argumento de que la transferencia se hizo sin autorización estatal. La propiedad pasó íntegramente a manos de PDVSA.

A comienzos de 2024, el empresario retomó terreno en el sector con la ayuda del operador energético Harry Sargeant III. Ambos negociaron con funcionarios venezolanos renunciar a reclamos del litigio de Petrozamora a cambio de volver al yacimiento mediante una nueva estructura operativa. Así, en abril de 2024 fundaron en Barbados la compañía North American Blue Energy Partners (NABEP), con la que firmaron contratos en Petrozamora, Junín Sur y Petrocedeño.

La alianza estratégica con Estados Unidos

Ante la necesidad de capital y equipos para elevar la producción venezolana, Betancourt expuso ante funcionarios estadounidenses y del Consejo de Seguridad Nacional la urgencia de contar con operadores rápidos. Esta gestión derivó en el acuerdo anunciado en agosto de 2026, el cual otorga a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono participación en hasta 17 yacimientos del país con concesiones de hasta 100 años.

Para septiembre, NABEP producía unos 200.000 barriles diarios de hidrocarburos en campos situados alrededor del lago de Maracaibo y en el Cinturón del Orinoco. Durante una visita a Caracas, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, junto a Delcy Rodríguez, respaldaron la designación de Betancourt como socio clave por haber mantenido la producción activa durante el periodo de sanciones.