Comerciantes de Chitré, en la península de Azuero, dicen que sus ventas han caído desde el sismo de magnitud 7.5 registrado el 9 de octubre y las réplicas que se han mantenido desde entonces.
El miedo a nuevas réplicas frenó las compras
Vendedores ambulantes, panaderías y negocios de productos artesanales afirman que la preocupación de la población por los movimientos telúricos redujo la circulación de personas y, con ello, las compras. Según relataron, la actividad que se vio durante los últimos días estuvo ligada sobre todo a visitantes que llegaron el fin de semana para llevar donaciones a familias damnificadas.
Jamaica Noriega, dependiente de una panadería, dijo que los ingresos bajaron de forma marcada porque muchas personas se quedaron en sus casas por temor a nuevas réplicas. “Hemos visto bastantes bajas, debido a que las personas están preocupadas, refugiándose en sus hogares. La mayoría del tiempo se la pasaban afuera en sus casas y evitaban venir acá a comprar. Lo único que se vio de subida fue el sábado y domingo por los visitantes”, relató.
Ventas ambulantes apenas cubren el combustible
José Flores, quien recorre distintas comunidades en su vehículo para ofrecer vegetales y legumbres, afirmó que su ingreso cayó al punto de que apenas logra cubrir el combustible para seguir trabajando. “Los negocios están por el suelo. Nadie compra nada. Hay una incertidumbre por las réplicas. La gente no quiere salir a la calle”, expresó.





