Los recientes movimientos telúricos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio han puesto bajo la lupa la integridad estructural de los proyectos habitacionales del Estado. El complejo urbanístico Hugo Chávez, ubicado en Playa Grande, en el estado La Guaira, resultó severamente afectado por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter.

Impacto del doblete sísmico en La Guaira

La zona de Playa Grande fue declarada zona de desastre tras los terremotos, que han dejado un saldo de 4.561 fallecidos. El urbanismo Hugo Chávez, que consta de 196 torres con 16 apartamentos cada una, es uno de los puntos más críticos de la tragedia.

4.561 fallecidos tras los terremotos

Ante las críticas por la destrucción de estas viviendas, la administración de Delcy Rodríguez ha argumentado que la mayoría de los edificios derruidos pertenecen al sector privado. Francisco Garcés, ministro de Transporte, sostuvo que, aunque algunos de los colapsados pertenecen a la Misión Vivienda, existen cientos de otros edificios de desarrollos privados que también cayeron.

Cuestionamientos sobre la construcción y el suelo

La falta de planificación territorial ha sido señalada como un factor agravante. Gustavo Izaguirre, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela (UCV), señaló que el tipo de suelo en La Guaira, caracterizado por ser arenoso y de formación reciente, pudo haber intensificado el desastre debido a la fuerte aceleración sísmica.

Balance de daños

Según el reporte oficial al 13 de julio, se contabilizan 856 edificios afectados y 190 colapsados en el territorio nacional.

Por su parte, Marco Negrón, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat, criticó la opacidad en la ejecución de la Misión Vivienda. Según el experto, la ausencia de inspecciones y la participación de empresas extranjeras sin supervisión técnica adecuada dificultaron la verificación de la calidad estructural de las viviendas entregadas por el Estado.