La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) conmemoró este jueves 23 de julio un mes de los dos terremotos que sacudieron al país con una misa en el campus Montalbán, en Caracas, en la que su rector, Arturo Peraza, llamó a profundizar la solidaridad y a mantener el acompañamiento integral de quienes resultaron afectados.

Oración y duelo en Montalbán

Empleados, profesores y estudiantes se reunieron en la parroquia María Trono de la Sabiduría para una eucaristía oficiada por Peraza, junto con los sacerdotes Dizzi Perales, Jesús María Aguirre y Javier Fuenmayor. Durante la celebración, el rector destacó la sensibilidad y la empatía que, a su juicio, mostró la UCAB frente a la emergencia, tanto en el campus como en las comunidades impactadas.

Rectores de la UCAB llaman a profundizar la solidaridad

Peraza sostuvo que el cierre del semestre fue una decisión difícil, pero necesaria, y la describió como un gesto de resiliencia y de homenaje a las víctimas. Afirmó que continuar con las actividades académicas implicó escuchar historias, atender situaciones particulares y sostener el esfuerzo en medio del dolor colectivo. «El esfuerzo para culminar el semestre no fue fácil porque había que escuchar historias, ver las situaciones de cada persona y sacar energías en un momento inadecuado. No es que a la gente le dé igual: son vidas, son historias que duelen. Pero tuvimos el valor de poder cerrar el semestre y fue una forma de honrar a los que partieron y demostrar que la vida sigue».

Un acompañamiento más amplio

El rector advirtió que, con el inicio del próximo semestre en septiembre, la universidad se reencontrará con vacíos en aulas y oficinas, por lo que no bastará con retomar la rutina académica. Según dijo, la prioridad será sostener un proceso de apoyo espiritual, psicológico, de salud y humano para toda la comunidad universitaria.

Rectores de la UCAB llaman a profundizar la solidaridad

“Todavía tenemos el proceso de rearmar el camino de la universidad hacia el futuro, así como acompañar espiritual y personalmente a todos los miembros de la comunidad que estamos afectados directa o indirectamente. Este acompañamiento requiere un proceso espiritual, psicológico, de salud y humano, en el cual todos estamos implicados”, señaló.

Peraza también resaltó la labor desplegada por distintas dependencias de la institución, entre ellas el Centro de Acopio, la Dirección de Identidad y Misión, Desarrollo Estudiantil y Egresados, que se sumaron a la respuesta en La Guaira y otros sectores vulnerables. A su juicio, esa articulación mostró una universidad movilizada desde adentro, con capacidad para acercarse a quienes enfrentan las consecuencias del desastre.

Compasión y vulnerabilidad

Rectores de la UCAB llaman a profundizar la solidaridad

En su reflexión, el sacerdote jesuita tomó como referencia el pasaje evangélico de la viuda de Naín y habló de una “procesión de la desesperanza” que, a su entender, hoy describe el dolor que atraviesa el país. Frente a esa imagen, contrapuso la “procesión de la vida”, encabezada por Jesús, como símbolo de cercanía ante el sufrimiento ajeno.

El rector insistió en que superar el desánimo exige involucrarse con la herida del otro y no permanecer como espectador. “Para detener la procesión de la desesperanza y del dolor, lo primero que tengo que hacer es tocar esa procesión. Tocar ese sufrimiento y dejarme impactar por él. Jesús se mancha con la historia de la desesperanza. Los milagros no ocurren si nosotros no nos embarramos con ellos. Yo no puedo, sin tocar la llaga, generar ningún milagro”.

También subrayó que la compasión implica “padecer con el otro” y asumir que las pérdidas de la comunidad universitaria dejarán una huella permanente. Mencionó que hubo compañeros con fallecidos y personas que perdieron familiares, y afirmó que ese duelo forma parte de las llagas que la vida deja y que no están llamadas a borrarse, sino a permanecer como memoria de lo vivido.