El sistema educativo en Venezuela atraviesa una crisis estructural que compromete el futuro del país, marcada por la precariedad de las infraestructuras, la destrucción de los salarios docentes y graves deficiencias en el aprendizaje de los alumnos. Así lo advirtieron especialistas en la materia durante un foro virtual organizado por el portal Analítica, donde señalaron que la recuperación nacional es inviable sin una reestructuración profunda e integral del sector.
Presupuesto insuficiente y déficits de aprendizaje
Durante el debate, la economista de la educación Emiliana Vegas detalló que el gasto por estudiante matriculado en el presupuesto nacional se ubica en unos 100 dólares al año, una cifra muy distante de los 6.000 dólares que invierte Chile o los hasta 10.000 dólares que destinan economías más avanzadas. Vegas estimó que, con priorización y fondos internacionales, el Estado podría aspirar a destinar entre 300 y 350 dólares anuales por alumno, aunque sigue siendo insuficiente frente a las necesidades reales.
Por su parte, los resultados de recientes Estudios de la UCAB revelan que el 80% de los estudiantes de tercer año de bachillerato no aprueban las evaluaciones básicas de matemáticas y comprensión lectora. Los ponentes advirtieron que la promoción automática y los falsos positivos están generando una bomba de tiempo para el ingreso a la educación superior.
Sueldos insostenibles y financiamiento alternativo
El sociólogo y abogado Tulio Ramírez recalcó que la precariedad salarial de los educadores impide garantizar la asistencia regular a las aulas, por lo que resulta indispensable crear un fondo humanitario financiado con regalías petroleras, una fracción del impuesto al valor agregado y alianzas con el sector privado.
Asimismo, los expertos coincidieron en que cualquier inyección de recursos externos debe contar con estrictas medidas de transparencia, fiscalización y un comité de administración conformado por el Estado, los gremios y organismos multilaterales para blindar los fondos contra la corrupción y rescatar de forma urgente la gobernanza escolar.



