Un relato de privación y tortura
Damián Rojas, militar retirado, denunció las condiciones de reclusión a las que fue sometido tras su detención el 20 de enero de 2025 en Barquisimeto. Según su testimonio, permaneció en condición de desaparición forzada durante 360 días, período en el que transitó por diversos centros de detención, incluyendo la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar en Boleíta, espacio que describió como un lugar de tratos crueles.
Rojas detalló que, durante su estancia en la sede de inteligencia, fue mantenido colgado de las manos por cuatro días consecutivos, una práctica que le provocó severas lesiones físicas. Posteriormente, fue trasladado a El Rodeo I el 4 de febrero, donde fue confinado en celdas de aislamiento sin acceso a luz solar.
Hostigamiento psicológico y secuelas físicas
El exrecluso describió un esquema de tortura psicológica basado en la exposición constante a ruido de alto volumen, que incluía discursos de Hugo Chávez, emisiones del programa Con el mazo dando y la lectura obligatoria de poemas de Tarek William Saab. Según Rojas, estas prácticas impedían el descanso y formaban parte de un sistema de control dentro del penal.
Tras obtener su libertad bajo medidas de presentación, el militar retirado afirmó que padece estrés postraumático, manifestado en dificultades para dormir y una marcada hipersensibilidad a los ruidos, secuelas que, asegura, son consecuencia directa de las condiciones de encierro vividas durante su cautiverio.




