Un contenido falseado sobre un supuesto ataque en el sur de Venezuela volvió a circular con una narrativa de confrontación e invasión, al presentarlo como una acción coordinada por Estados Unidos contra la guerrilla colombiana. El caso fue desmentido por el Observatorio Venezolano de Fake News, que señaló que no existe confirmación oficial sobre bombardeos a campamentos del Ejército de Liberación Nacional en territorio venezolano.
Sin respaldo oficial
De acuerdo con la verificación publicada por esa organización, no se encontró confirmación de Estados Unidos ni de Venezuela sobre supuestos ataques contra campamentos del ELN en el país. El chequeo se apoyó en una búsqueda en Google y concluyó que no había evidencia oficial que respaldara la versión difundida en redes.
La circulación de este tipo de desinformación no es un hecho aislado. En el pasado, han aparecido contenidos similares sobre choques armados en el país, especialmente en regiones como los estados Bolívar y Apure, donde la precariedad informativa y las restricciones para acceder a medios de comunicación alimentan la propagación de rumores y piezas manipuladas.
Un análisis del propio Observatorio Venezolano de Fake News, disponible en su revisión sobre lo que ocurre en la frontera, describe esas zonas como espacios vulnerables a los llamados “desiertos informativos”. En esos contextos, la ausencia de boletines oficiales oportunos y de datos verificables deja a la población expuesta a contenidos diseñados para activar miedo, indignación o confusión.
Patrones repetidos en la frontera
La síntesis de desmentidos publicada por el observatorio y medios aliados muestra que la descontextualización audiovisual y la manipulación de discursos oficiales se han usado para moldear la percepción pública sobre la presencia de grupos armados en el sur del país. Entre los casos revisados figuran los enfrentamientos registrados en 2021 en el municipio Páez del estado Apure, donde la información oficial omitió detalles clave, como la identificación directa de la insurgencia colombiana y el secuestro de ocho efectivos militares venezolanos durante varios días.
También se recuerda la difusión, el 18 de mayo de 2021, del supuesto deceso de Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, en territorio venezolano. En ese momento circularon versiones contradictorias sobre el lugar y las circunstancias, sin una confirmación concluyente sobre lo ocurrido.
Más recientemente, en junio, se propagaron contenidos que mezclaban parte de verdad y parte de mentira sobre operativos militares en las zonas extractivas del estado Bolívar. Ese episodio fue abordado en un reporte sobre un video usado fuera de contexto, en medio de versiones sobre desalojos de campamentos de irregulares y grupos armados vinculados con la minería ilegal.
La lectura de fondo que dejan estos episodios es la misma: cuando faltan datos oficiales claros, cifras verificables y nombres precisos de los actores armados involucrados, el espacio público queda más expuesto a la manipulación. En ese vacío, la desinformación encuentra terreno fértil para instalar relatos de guerra que no tienen sustento confirmado.
Fuentes de análisis como InSight Crime han señalado que, al menos hasta 2021, los enfrentamientos en el terreno respondían a disputas entre facciones disidentes y el ELN por rutas de narcotráfico y contrabando. En otra investigación, ese centro describió la evolución del país como la de un Estado híbrido, y luego expresó dudas sobre cómo ha cambiado el panorama tras la captura y extracción de Nicolás Maduro en los hechos del 3 de enero de 2026.




