Wilber Garcés, el migrante venezolano de 28 años baleado por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Austin, Texas, quedará en detención penal sin fianza, según confirmaron este miércoles sus abogados.

El joven, que trabajaba como repartidor, tuvo una audiencia inicial tras ser acusado por el gobierno de EE. UU. por presunta agresión a un agente federal y resistencia al arresto. El juez aceptó la solicitud de mantenerlo detenido sin posibilidad de fianza.

La defensa denuncia represalias y falta de atención médica

En una rueda de prensa, la abogada Kate Lincoln-Goldfinch criticó que la acusación contra Garcés forma parte de un patrón de «represalias» contra quienes cuestionan las acciones de los agentes federales. Junto a su colega Danny Woodward, exigieron al gobierno que garantice la atención médica necesaria para el migrante, ya que, según afirman, la bala que recibió en la espalda aún no ha sido extraída.

«El gobierno sigue jugando con la vida de nuestro cliente; se le ha negado una fianza y un agente de ICE le disparó en la espalda, negándole la asistencia médica urgente que necesita», declaró Woodward. La defensa insistió en que Garcés lleva diez días en condiciones precarias, con el proyectil alojado en su cuerpo, y subrayó que es responsabilidad del Estado asegurar su cirugía y recuperación.

El gobierno alega riesgo de fuga y presenta cargos penales

La fiscalía argumentó que Garcés representa un riesgo de fuga, lo que llevó al juez a denegar la fianza. El gobierno presento cargos penales por presuntamente agredir y resistirse a un agente federal durante el incidente ocurrido el 20 de septiembre en el norte de Austin.

Garcés llegó a EE. UU. en diciembre de 2023 mediante la aplicación CBP One, un sistema utilizado durante la administración de Joe Biden para gestionar citas de migrantes en puertos de entrada. Había solicitado asilo, pero un juez de inmigración ordenó su deportación en ausencia tras no presentarse a una audiencia, según explicó Lincoln-Goldfinch.