El Departamento de Justicia redoblará la aplicación de una ley federal contra el uso recreativo de la marihuana, señaló el jueves el secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, el más fuerte indicio hasta la fecha por parte del gobierno del presidente Donald Trump de una inminente campaña contra esa droga, pese a que una fuerte mayoría en Estados Unidos cree que debería ser legal.
«Creo que veremos una mayor ejecución de ella», afirmó Spicer en respuesta a una pregunta durante una conferencia de prensa. Pero no ofreció detalles sobre qué implicaría la ejecución de la ley. Trump no se opone al consumo de marihuana por cuestiones médicas, agregó el portavoz, pero «eso es muy distinto al uso recreativo, que es algo que el Departamento de Justicia revisará más a fondo».
Restringir el uso recreativo de la marihuana en los estados que han legalizado el consumo de esa droga contravendría las declaraciones del gobierno de Trump a favor de los derechos estatales. Un día antes, Washington anunció que ha dejado a los estados y las comunidades locales decidir sobre el tema del uso de baños de parte de estudiantes transexuales.
La ejecución de la ley también significaría distanciarse de la política sobre la marihuana del gobierno de Obama, que en un memorándum de 2013 aseguró que no intervendría en las leyes estatales para la marihuana siempre y cuando prohíban que la droga cruce los límites del estado y la mantengan fuera del alcance de los niños y de los cárteles del narcotráfico.
