A las nueve en punto de la noche, Villa La Paz quedó a oscuras y cientos de personas encendieron antorchas para caminar por sus calles en homenaje a los colonos procedentes del Piamonte que fundaron el pueblo.

Un ritual que reúne a vecinos y visitantes

La localidad, fundada en 1858 por mayoría de colonos valdenses, está en el suroeste de Uruguay y tiene poco más de 600 habitantes. Sin embargo, cada 17 de octubre recibe a cientos de visitantes que se suman a la marcha.

La procesión parte frente al Templo Evangélico Valdense, señalado como el más antiguo de Sudamérica, y avanza unas diez cuadras hasta un descampado donde alimentan un fogón que supera los tres metros de altura.

La marcha se celebra desde 1958, en el centenario del pueblo, y con el paso de los años ha ganado más participantes.

La memoria de los valdenses sigue encendida

Juanita Tourn Planchón, de 80 años, llegó desde Colonia Valdense para participar y recordó que los valdenses fueron un movimiento religioso perseguido en el Piamonte. Walter Miranda, alcalde de la villa, dijo que la procesión forma parte de la tradición y de las raíces del lugar.

Camila Debesa, de 30 años, se sumó por primera vez y describió la experiencia como “espectacular” y “súper mágica”.