Política

Cruce entre Maniglia y Comisso por el peso de las palabras y los hechos

Una reflexión del almirante Orlando Maniglia sobre la responsabilidad de hablar y escuchar derivó en una respuesta dura del contralmirante Daniel Comisso…

Una reflexión del almirante Orlando Maniglia sobre la responsabilidad de hablar y escuchar derivó en una respuesta dura del contralmirante Daniel Comisso Urdaneta, quien sostuvo que, frente a hechos que considera criminales, lo determinante no son las palabras, sino las sentencias de los jueces.

La frase que abrió el intercambio

Maniglia, actual embajador de Venezuela en Colombia, citó una idea atribuida a Michel de Montaigne: “La palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”. A partir de esa premisa, defendió que toda expresión puede convertirse en memoria, esperanza o incluso destino, según la persona que la reciba.

El exministro agregó que una misma frase puede tener efectos distintos: consuelo para algunos, desafío para otros o indiferencia para quienes no estén preparados para comprenderla. También señaló que las personas son, en parte, resultado de lo que otros dijeron sobre sus vidas, ya sea en forma de amor, confianza o desprecio.

Para Maniglia, hablar implica responsabilidad y escuchar supone libertad. Aunque admitió que nadie controla por completo cómo serán interpretadas sus palabras, defendió la posibilidad de expresarlas con honestidad y de decidir qué significado se le otorga a lo que se recibe de los demás.

La réplica de Comisso

En su respuesta, Daniel Lino Comisso Urdaneta afirmó que “el poder de la palabra siempre cederá el paso al poder de las acciones y omisiones”. A su juicio, las palabras anuncian, pero son los actos reiterados los que demuestran tendencias, dejan huella y generan consecuencias.

Comisso sostuvo que Maniglia y sus aliados no podrán justificar lo que calificó como una “evidencia catastrófica” de sus comportamientos. Añadió que las consecuencias deben ser proporcionales al daño que, según dijo, han causado, y remarcó que en este caso “ya no se trata de palabras”, sino de “hechos”.

Trayectorias políticas enfrentadas

Ambos militares retirados de la Armada han seguido recorridos políticos distintos. Orlando Ramón Maniglia Ferreira ha mantenido alineación con la revolución bolivariana durante su carrera militar y en su etapa de retiro, y actualmente ejerce como embajador en Colombia.

Comisso Urdaneta, por su parte, integró el grupo de militares que intentó forzar la salida de Hugo Chávez el 11 de abril de 2002. También participó en el acto de insubordinación realizado en la Plaza Francia de Altamira, en Caracas, donde cientos de militares se concentraron para exigir la renuncia del entonces mandatario.

Designación y vínculos familiares

El 13 de marzo, Delcy Eloína Rodríguez Gómez designó a Orlando Ramón Maniglia Ferreira, de 68 años, como embajador de Venezuela en Colombia. Con ese nombramiento salió de la representación diplomática en Bogotá el general de división Carlos Eduardo Martínez.

Maniglia se graduó en 1975 como alférez de navío en la Escuela Naval de Venezuela. Antes de llegar al Ministerio de la Defensa, fue inspector general de la Fuerza Armada y comandante general de la Armada Bolivariana. Pasó a retiro en 2006 y reapareció en la vida pública en 2009, cuando fue nombrado comisionado presidencial para la Delimitación de Aguas Marinas y Submarinas del Golfo de Venezuela y otras áreas limítrofes con Colombia.

Después fue enviado a Alemania, donde permaneció doce años como embajador de Venezuela en Berlín tras su designación por Nicolás Maduro en 2014. En febrero de 2026, Delcy Rodríguez lo nombró jefe de la misión diplomática venezolana en Bogotá, cargo que quedó formalizado el 24 de marzo con la aprobación de la Asamblea Nacional.

Su vínculo con el poder no se limita a su trayectoria personal. Durante 23 años estuvo casado con Carmen Teresa Meléndez Rivas, una de las figuras más visibles del oficialismo. Ambos ocuparon el Ministerio de la Defensa en distintos momentos: Maniglia en 2005, durante el gobierno de Hugo Chávez, y Meléndez en 2013, ya bajo la administración de Nicolás Maduro.

Meléndez ha sido ministra en varias oportunidades, diputada de la Asamblea Nacional, gobernadora de Lara y actualmente alcaldesa del municipio Libertador de Caracas. En paralelo, el hijo de Maniglia, Román Daniel Maniglia Darwich, también ha ocupado cargos públicos: en 2010 integró la comisión de contrataciones permanentes del Banco del Tesoro, en 2013 presidió el consejo directivo de FUNDASMIN y en 2017 fue designado director del Despacho de la Gobernación de Lara por Carmen Meléndez.

Más adelante, Román Maniglia fue nombrado presidente del Banco de Venezuela en 2021. En marzo de 2023, Nicolás Maduro lo designó viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores del Ministerio de Economía y Finanzas, y en enero de 2025 asumió al mismo tiempo la presidencia encargada de Pequiven.

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