El líder del partido socialista español, Pedro Sánchez, se declaró determinado este sábado a intentar formar gobierno mediante acuerdos con otras formaciones que, ante las reticencias de algunos a pactar con la izquierda radical Podemos, someterá a la aprobación de sus militantes.
El jefe del gobierno saliente, el conservador Mariano Rajoy, reconoció la semana pasada que no tiene los apoyos necesarios para gobernar. Su formación, el PP, que llegó en cabeza de las elecciones legislativas del 20 de diciembre, cuenta solo 119 diputados, lejos de la mayoría absoluta de 176.
«Si el Partido Popular y Mariano Rajoy no asumen su responsabilidad (…) de constituir un gobierno para España, el partido socialista (…) se presentará al debate de investidura, esperemos que con un gobierno progresista y reformista», lanzó Sánchez ante los dirigentes de su formación, que obtuvo 90 diputados.
Sánchez no citó los partidos con los que se podría aliar, pero repitió en los últimos días que quiere tender la mano tanto hacia a la derecha, al partido liberal Ciudadanos (40 diputados), como hacia la izquierda, al partido antiausteridad Podemos (69 diputados). Ambas formaciones irrumpieron con fuerza, poniendo fin al histórico bipartidismo PP-PSOE, en un parlamento muy fragmentado.