La reforma electoral del Gobierno argentino continúa estancada en el Senado por la falta de respaldo suficiente para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Diego Santilli sostiene que necesita 37 votos para aprobarla; Patricia Bullrich calcula que el oficialismo no llega a 30, según las declaraciones recogidas en la discusión parlamentaria.

Los aliados no aseguran los votos para aprobarla

Un senador aliado condicionó el respaldo a que Santilli presente la lista de quienes apoyarían la propuesta. Entre los legisladores circula la posibilidad de que el debate quede para el próximo año, durante sesiones extraordinarias. Desde el entorno del jefe de Gabinete, en cambio, estiman que febrero o marzo sería el plazo límite para aprobarla y sostienen que, aunque se diga que los votos no están, podrían aparecer.

Sin los votos en el Senado, la reforma electoral se atasca

El apoyo de gobernadores tampoco garantiza la aprobación. Cuatro mandatarios radicales se pronunciaron a favor de eliminar las primarias, mientras que el jujeño Carlos Sadir se inclinó por suspenderlas. Las autoridades nacionales de la Unión Cívica Radical defienden que continúen.

También hay diferencias entre aliados peronistas: Osvaldo Jaldo respalda mantener las PASO. Según el artículo, cuenta con tres votos en el Senado y otros tres en Diputados. Raúl Jalil podría aportar un voto en la Cámara alta, pero su respaldo en Diputados es incierto.

La iniciativa incluye más cambios que las primarias

Sin los votos en el Senado, la reforma electoral se atasca

Dirigentes peronistas como Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se reunieron para respaldar la continuidad de las primarias. A la vez, gobernadores peronistas que las defienden no las han utilizado en sus provincias, según el relato publicado. El peronismo confía en contar con un piso de 25 votos en el Senado, lo que reduciría las posibilidades del oficialismo de sumar apoyos de ese sector.

La propuesta no se limita a las PASO: también contempla cambios al financiamiento de campañas, mayores exigencias para partidos pequeños, la eliminación de la obligatoriedad del debate presidencial y medidas de Ficha Limpia. Aliados del Gobierno cuestionan que esos puntos no estén suficientemente definidos y sostienen que Ficha Limpia debería tratarse por separado.

La comisión de Asuntos Constitucionales del Senado celebró dos reuniones descritas como de bajo voltaje. En la última, a mediados de septiembre, se había acordado unificar proyectos vinculados con Ficha Limpia, pero el trabajo no avanzó de manera significativa.